domingo, 2 de octubre de 2011

Adiós al verano

Ya viene la noche de nuevo. He esperado hasta octubre para despedirme porque me resisto a entrar en el invierno. Como la eterna estudiante que soy, para mí el año sólo tiene dos estaciones: la del curso y la de las vacaciones. El resto, se reduce a colocarse encima más o menos ropa.

Me cuesta horrores desprenderme de los días largos y de las horas de luz. Siempre he sentido que las penas al sol son menos penas. Y pronto saldremos de casa a oscuras y regresaremos igual. Sólo quedarán las fotos para recordar el calor.

Este verano he aprendido a admirar a las señoras con gorrito. En las playas -donde me gustaría vivir siempre- no hay photoshop y los cuerpos se desmoronan, se desparraman en toda su humanidad. Cuando aún tienes la carne tersa es duro comprobar en qué te convertirás (si tienes la suerte de llegar a vieja). Pero este año he observado al detalle a las señoras más mayores. Mujeres feas, de 70 u 80 años, que van a la arena con su silla y su gorrito. Me han parecido felices. Como poseedoras de un secreto. Quizá han descubierto algo que las demás aún no sabemos.

Espero llegar a ser una señora con gorrito aunque para eso tenga que pasar por unos cuantos inviernos.

Bien pensado, de noche también pasan cosas interesantes.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Censura previa no disimulada

Tremendo lío se montó en un par de horas tras acordar el Consejo de RTVE que se auto adjudicaba el derecho de controlar el sistema de edición de noticias de los telediarios de la tele pública. Sólo dos consejeros se opusieron (representantes de IU y UGT). El resto dieron paso a la propuesta del PP, bien con votos a favor (PP y CiU) o bien con abstenciones (PSOE, ERC y CCOO). Luego, ante el escándalo, salieron los cabezas de lista de todos los partidos diciendo que, por favor, a quién se le ocurre, ellos -todos- están en contra de la censura y a favor de libertad de prensa. Y se pusieron a hablar de la imparcialidad sin decir realmente lo que piensan: "Imparcial es lo que me beneficia".

Lo que más me llamó la atención -y ha pasado un tanto inadvertida- es la información aparecida en El País digital sobre los que nos cuestan estos consejeros. Son doce, el cargo dura seis años, cobran 120.000 euros anuales y tienen derecho a disponer de un coche oficial con conductor, un asesor y una secretaria. Y cuando se discute sobre el ahorro del gasto público ¿por qué no se habla de esto en vez de enfocar el debate hacía si los profesores tienen que trabajar dos horas más o dos horas menos? ¿Por qué no se dirige el furor de los ciudadanos hacía las prebendas de ciertos cargos y el desequilibrio entre la responsabilidad asumida y el coste económico que se destina? Pues, precisamente porque la censura existe.

Existe y está enraizada en la toma de decisiones. Y los profesionales de la comunicación lo saben y no pueden hacer gran cosa si quieren trabajar en según qué medios. Una llamada al director de informativos disuelve muchas dudas éticas. Algunos políticos, siguiendo su lema de "imparcialidad es lo que me beneficia", quieren que además la censura sea legal, se contemple en un texto escrito y no haya ni posibilidad de criticarla. Era la tercera vez que la representante del PP lo intentaba. La derecha no se corta nada. No sienten que tengan que disimular ni arrepentirse. Se gustan como son.

También el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, se muestra sin complejos. En el tema de Kukutza, el gaztetxe de Errekalde derribado este fin de semana, habla en nombre de los bilbaínos como si todos fueran él mismo. Pero el colectivo que trabajaba en Kukutza también formaba parte de Bilbao, aunque seguramente no le voten. Y tenía un reconocimiento social que algunos medios de comunicación se esfuerzan en ignorar. Claro, ahora estamos en el momento de las justificaciones. Que si no se dejaban desalojar, que si la propiedad privada, que si la ocupación, que si el auto judicial... Lo cierto es que Kukutza era lo que se puede ver en este vídeo y ahora es un solar. Y las negociaciones y las soluciones siempre tienen que ser anteriores a la Policía. Porque la Policía nunca es la solución. Pero esa es una idea que no pasa la censura.


viernes, 16 de septiembre de 2011

Sobre la espuma que nos cubre la lucidez

Un vídeo con una intervención de José Saramago: frente a un mundo para el disfrute de los ricos propone la conciencia.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Un punto de vista lejano

Dicen los defensores del relativismo a ultranza que todo depende del punto de vista. Cada persona tiene diferentes perspectivas y “defiende su verdad”. Y si no recuerdo mal, el bueno de Don Quijote le explicaba a Sancho que sólo dos linajes hay en el mundo: el tener y el no tener. Sin llegar al relativismo, seguro que todos estamos de acuerdo en que la perspectiva, el punto de vista, es fácil que varíen según se tenga o no se tenga. Esto vale para hablar del amor, del dinero, del conocimiento…

Viene a cuento porque hoy se han hecho públicas las declaraciones sobre las retribuciones de los parlamentarios. Así hemos sabido que nuestros políticos no viven de alquiler, algunos tienen varias viviendas y bastantes, ninguna hipoteca. Son gente con suerte. Alejados del sinvivir de la subida de los intereses y de las quejas del mileurista. Y a mí me parece estupendo que los representantes públicos estén bien pagados y no tengan tentaciones para la corrupción, ni necesidades de ella. Que algunos tienen propiedades porque las han heredado..., pues que lo disfruten. Ya se sabe: sólo el que tiene padrino se bautiza.

No sé si vivir tan lejos de las preocupaciones mundanas no les hará también sentirse ajenos a las soluciones, pero no es eso lo que me ha escocido hoy, y tampoco el afán cotilla del personal que ha colapsado la web del congreso para saciar su curiosidad sobre el patrimonio de los parlamentarios. ¡Ojalá nos preocupara más lo que hacen que lo que tienen!

Lo que me parece denunciable y una vergüenza mayúscula –desde cualquier punto de vista que lo vea- es que, del dinero de todos, se le pague una mensualidad de 2.061 euros a un señor que fue procesado por su implicación en los GAL y condenado por el secuestro de Segundo Marey. Y que además ese “complemento de ingresos” que así es como lo llaman, se lo haya concedido la Mesa de la cámara de forma “graciable”. O sea, que de ninguna manera a García Danborenea le correspondía cobrar semejante cantidad por su trabajo como ex parlamentario (al parecer, no lo fue el tiempo suficiente para cobrar eso que denominan pensión parlamentaria). Se lo concedieron como medida de gracia. ¡Maldita la gracia!

lunes, 29 de agosto de 2011

sábado, 13 de agosto de 2011

Slow is beautiful

Mañana voy a tomar dos aviones, un tren y un autobús para llegar a un lugar en el que pasaré unos días de vacaciones. Eso sin contar los trayectos de mi casa al aeropuerto y los traslados entre estaciones. O sea, en catorce horas haré tantos kilómetros y me situaré tan lejos de mi lugar de origen que si mi abuela –cuyo viaje más largo fue la luna de miel a la provincia de al lado- estuviera viva no podría creérselo.

Al principio había escrito unos “días de descanso” pero lo he cambiado por “días de vacaciones”. Es difícil imaginar que vaya a llegar muy descansada. Sin embargo, voy contenta porque me encanta viajar. Especialmente en avión, que me lleva lejos en poco tiempo.

¿Caigo en una contradicción si digo que uno de los objetivos de estas vacaciones es conectar con mi tortuga interna? Pienso hacerlo todo con mucha calma. Y todos los días dedicaré largo rato a no hacer nada. Sin miedo a perder el tiempo. No en vano acabo de leer el libro de Carl Honoré “Elogio de la lentitud”.

Los teóricos de la lentitud apuestan por impulsar un cambio de prioridades y conseguir que los bienes materiales sean menos importantes que contar con tiempo suficiente para disfrutar de la vida. Empezaron por defender la comida de verdad frente al fast food y, poco a poco -no podía ser de otra manera-, el movimiento slow ha ido ganando terreno.

Yo me he apuntado a esta terapia contra la prisa. Si alguien quiere empezar a bajar el ritmo y no sabe cómo aquí tiene unas pautas. Y una pregunta: ¿Cuánto tiempo de ese que “no tenemos” dedicamos a ver la tele?

Cómo Practicar la Vida Slow
Desarrollar un pasatiempo o hobby tranquilo.
No pretender hacer todo de una vez.
Mirar poco el reloj: Los fines de semana levantarse de la cama, respetando los ritmos naturales del sueño, en lugar de poner la alarma.
Hacer las compras en un mercado de productos frescos.
Comer tranquilo: Saborear la comida, apagar el televisor y disfrutar de la compañía de alguien.
En vacaciones: Bajar el ritmo; no intentar conocer o recorrer todo lo que agradaría visitar.
Limitar la lista de cosas pendientes: Tomarse el tiempo necesario para las personas y actividades con las que se disfruta.
No ver tanta televisión: Hay estudios que indican que las personas ven ocho años de televisión durante toda su vida.

lunes, 8 de agosto de 2011

Los mercados no son Dios

El periódico Gara ha ofrecido una entrevista muy interesante con Susan George, presidenta de la red mundial de investigadores Transnational Institute (TNI). Dice cosas que no se escuchan en los telediarios y que conviene no olvidar. Destaco dos.

Una: La causa de la actual crisis de la deuda europea es que los gobiernos han asumido las deudas de bancos privados, que estallaron con la crisis financiera. Banca privada, es decir que tiene dueño, personas con nombres, apellidos, caras y un objetivo: enriquecerse a costa de lo que sea.

Las voces oficiales andan dando la barrila con que si hemos gastado más de lo que teníamos, que si hay muchas autonomías y demasiados funcionarios. Que somos unos irresponsables y no sabemos de economía doméstica. Son persistentes en la descalificación moral porque esperan que nos creamos merecedores del castigo: recortes salariales, privatizaciones de servicios, eliminación del gasto social, pérdida de derechos laborales que costaron generaciones conseguir… Tenemos que sentirnos culpables y aceptar que hemos sido malos. Pues no. Pongámoslo en negrita para que se vea mejor: deuda de la banca privada que vamos a pagar a escote.

Dos: Los rescates no funcionan. Grecia es la muestra. El gobierno socialista no hace más que aceptar condiciones que estrangulan más y más su economía y los griegos no salen del agujero. Lo ve cualquiera, pero qué hace Europa. ¡Ay, Europa! Como una sanguijuela no ha curado pongamos más, a ver si hace efecto. Segundo rescate. Estrujemos más a los griegos. No sé, pero me parece que a los islandeses –que se plantaron y se negaron a pagar- se les ve más tranquilos.

Algunas civilizaciones antiguas ofrecían sacrificios humanos a los dioses para aplacar su ira. Ante lo inexplicable, ante lo misterioso e incontrolado, las sociedades arcaicas mataban a algunos miembros de su comunidad con la esperanza de que la suerte cambiara a mejor. Eso nunca ocurría, claro. O no como consecuencia del asesinato consentido, pero la maniobra era claramente beneficiosa para la perpetuación del sistema. Efectuada la ofrenda, todo se mantenía igual.

Esto suena parecido. La supervivencia del sistema nos a costar la vida. Los mercados y las personas que los conforman tienen un interés claro y confeso: ganar más y más dinero sin hacer otra cosa que manejar el que ya tienen. Porque no producen nada. Sólo especulan para su propio interés. Nos sacrificamos todos para que puedan jugar con su monopoly gigante (ahora retiro de aquí y pongo allí y en esta casilla impido el paso).

Me niego. Los mercados no son Dios, ni las agencias de calificación de riesgos son el oráculo de Delfos. Son organismos interesados que marcan las cartas y cambian las reglas del juego en mitad de la partida ¿Y los gobiernos de qué parte juegan? Eso sí que lo muestra la tele. Hay muchas películas en las que aparecen súbditos de monarcas absolutos con tal devoción por su rey que le deseaban larga vida hasta cuando los enviaba al cadalso. Así era en el Antiguo Régimen: la voluntad del intocable rey no se discutía. Hasta que la Revolución francesa demostró que los reyes también tienen cuello y la guillotina los sesga con la misma facilidad que el resto.

Igual necesitamos una guillotina para la banca y el sistema financiero.