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domingo, 9 de mayo de 2021

La patria era el bar



Lo siento por el personal sanitario. Tanta admiración y aplauso, y ahora les dejamos a su suerte. Son los mayores damnificados de esta lucha entre poderes: el político, el judicial, el económico...

El mensaje fue claro desde el inicio, pero con el shock del confinamiento no supimos, o no quisimos, interpretarlo: había que aprender a convivir con el virus. O sea, acostumbrarse. Se nos exhortaba  a hacer hueco en nuestra vida cotidiana para las mascarillas, la distancia personal, las cifras de contagios, los confinamientos por contacto, los ingresos en UCI y la muerte. A cambio, nos han ofrecido desinformación y regañinas, junto con promesas de una mejora a plazos que, como el mar, funciona por mareas: ola arriba, ola abajo.

El reforzamiento y la mejora del sistema público de salud quedaban aplazados para tiempos mejores. 

Y así  hemos llegado hasta aquí, mentalmente exhaustos, cada cual aferrado a su argumento, para descubrir que el terreno a defender era el bar. La libertad de consumir y hacer caja le ha ganado la batalla a la solidaridad. 

A partir de ahora, que se mueran los feos que ya tenemos nueva diana: las personas que voluntariamente decidan no vacunarse van a ser señaladas como apestadas. Porque nada une más que un enemigo común. 





viernes, 23 de octubre de 2020

Ellos, nosotras, todos

Ellos, líderes mediocres y feroces, tienen un discurso: hay que aprender a convivir con el virus. Lo que se traduce en: hay que acostumbrarse y aceptar la muerte y el sufrimiento causados por el covid-19. Y nos instan a seguir impulsando la rueda. Que no pare. Es responsabilidad individual no infectarse. Nos dan recomendaciones para luego abroncarnos por no cumplir. "Te lo dije. La culpa es tuya, por ser débil, viejo, pobre...". Selección natural.

Nosotras, personas afectadas y perplejas, sentimos rabia y miedo. Nos creíamos a salvo. Protegidas por un sistema eficaz, que se ha desvelado insuficiente, incapaz, lleno de fallos. Entre la incredulidad y la negación, no acabamos de asumir la realidad: nuestras vidas de caramelo, dulces, brillantes, frágiles, no nos aseguran un mañana. El futuro nunca fue una certeza. Para nadie. 

Todos, parte de esta mierda de sociedad, deberíamos reflexionar sobre la ausencia de ética, exacerbada por el egoísmo al alza, que nos anima a pensar, a creer, a decir que los que sucumben son mayores y enfermos, previamente tocados por otras dolencias. Son los otros, los excedentes. No productivos demandantes de recursos. Ausencias asumibles, mientras no caigan cerca. 

Todas nosotras, personas anónimas, somos la causa de que ellos sean los líderes. Les hemos puesto ahí. Seamos x o y, formamos parte de la ecuación. La incógnita no se despejará sin nuestra participación. !Hagamos algo! Algo que nos humanice, algo que cuando todo pase  -siempre pasa-  los que queden -siempre queda alguien- puedan contar sin avergonzarse. 

Somos mortales. Tenemos final. Pero el cómo y el cuándo importan. Demostremos que importa. Que nos importan. 





domingo, 21 de junio de 2020

Tres meses, el pensamiento mágico y la anormalidad

Vais a permitir que no me emocione con el fin del estado de alarma, pero es que llevo semanas viajando en transporte público, rodeada de personas anónimas, cada vez más, cada vez más cerca... Compartir espacio cerrado, codo con codo, con gente enmascarada me impide sentirme en la normalidad, ni vieja ni nueva. 

¿Lo peor pasó? Bueno, es así en mi calle del mundo, pero esto es como la rotación solar -cuando aquí luce en otro lugar del planeta es de noche (150.000 contagios el jueves)-.  Ahora hablamos más de lo que se puede hacer que de lo que no. Se repiten los llamamientos a la responsabilidad individual y el pensamiento mágico coronafree se extiende por terrazas y comunidades: a nosotros, -supervivientes de la primera ola- no nos puede pasar. Es como creer que si me tapo los ojos los demás no me ven. 

¿Nos han cambiado estos tres meses? Claro que no. Yo soy más yo. Más harta del postureo y del hacer que hacemos. Cada vez más cabreada y más consciente de que lo importante se escapa cuando aceleramos para cumplir con todo. Nos la pasamos corriendo de una obligación a otra. Pararnos tuvo su parte buena. Isaac Rosa lo explica con acierto.

Ahora toca de nuevo acelerar para reactivar la economía. Nos quieren productivos y consumidores, que no ociosos gratuitos. Sal a trabajar, júntate para gastar, pero no socialices gratis que se cae el sistema. Este sistema sostenido por una multitud sin tiempo para nada. Personas a las que no les da la vida. !Qué expresión tan clarificadora y cruel! Si la vida no nos da para vivir, ¿en qué la estamos gastando?

Pero no nos pongamos demasiado reflexivos que hemos salido de esta y es domingo. Toca ser discretamente felices. Cada cual como elija o pueda. Por ejemplo, escuchando en bucle, una y otra vez, versiones de una misma bellísima melodía. Keith Jarret My Song



domingo, 3 de mayo de 2020

Confinamiento día 50: NI SÍ NI NO


Durante estas cincuenta jornadas especiales, he tenido días pesimistas y días optimistas, pero en ninguno de ellos he creído que fuéramos a salir de esta emergencia siendo mejores.

No quiero ser aguafiestas; me gustaría creer que las situaciones dramáticas sacan lo bueno de la gente, pero confundir los deseos con la realidad no es un buen punto de partida para ningún análisis. ¿En que se basan los que dicen que vamos a salir cambiados? ¿Los aplausos van a conseguir mejores condiciones laborales para el personal de la Sanidad? ¿El cierre de la hostelería va a cambiar la relación alcohol-ocio? ¿La mortalidad en las residencias de mayores va a poner en cuestión el modelo actual de cuidado?

!Ojalá fuera tan sencillo! Los cambios hay que provocarlos, y me temo que la mayoría de la sociedad quiere volver a lo de antes.

Un virus puede enfermarnos, incluso matarnos, pero no nos transforma. Después de esto, seguirá habiendo quien colabore y quien se dedique a fastidiar. Quien solo piense en sí mismo y quien ayude a la colectividad.

No conocemos el camino de salida; avanzamos entre la incertidumbre.

!Pero siempre nos quedará París!


sábado, 2 de mayo de 2020

Confinamiento día 49: LA PRIMERA CAMINATA



Hoy es un día importante. El primero en el que podemos caminar sin motivo, solo por placer. He deambulado tanto por el kilómetro permitido que mañana tendré agujetas... Pero volveré a salir. Solo porque puedo.

Me ha parecido que había mucha gente. Sobre todo para lo temprano que era. Igual, antes de esto también estaban, pero la costumbre no me permitía verlos. Ahora siento la presencia de los otros como un riesgo. Hay una barrera sicológica entre los demás y yo. Cuando pienso que mi última reunión familiar no virtual se remonta al 7 de marzo...

Espero recuperar la costumbre de relacionarme. Pero el reparo ante el contagio no se me va a pasar fácilmente. He recordado una frase que leí en algún lugar: la cebra corre ante el león y no es cobardía, es apego a la vida. Yo tengo mucho de cebra.

jueves, 23 de abril de 2020

Confinamiento día 40: EL MIEDO

!Quién lo iba a decir! Han pasado 40 días y tengo más miedo que al principio.

Es un temor distinto. Más sutil, más escondido, más domesticado, pero real. Miro mal a las personas que se me acercan en el súper, me cabrean los que se saltan el encierro, y me producen urticaria los telediarios.

Estoy más vulnerable que al inicio de la cuarentena. ¿Será una consecuencia de la reclusión? A falta de relaciones sociales, me siento más cómoda y segura en la soledad de mi casa que en las calles vacías. Me va a costar salir.

Entiendo que los italianos empapelaran balcones y paredes con "Andrà tutto bene" (todo irá bien). Yo también necesito un mantra que ilumine y tranquilice mi mente.











miércoles, 15 de abril de 2020

Confinamiento día 32: LA ESPERA

Esta sensación de estar esperando algo que no llega...

O si llega, como la primavera, no poderlo disfrutar...

lunes, 13 de abril de 2020

Confinamiento día 30: PRIVILEGIADOS Y QUEJICAS

Estoy molesta con la gente que solo piensa en si misma, Y son muchos.

Hay un toque elitista insoportable en lo de quejarse compartiendo fotos desde la terraza soleada. Si tienes una habitación propia en una casa amplia, confortable y con vistas, !cállate! Que las crisis no son iguales para todos. El tener y el no tener marcan, siempre, la diferencia.

Si  tienes la suerte de poder teletrabajar, acuérdate de los que hoy se reincorporan, porque la patronal así lo ha decidido. Si tienes el sueldo asegurado, a pesar de los pesares, aún con más motivo tienes que estar agradecido. Y callado.

Si estás en casa, sano y con posibilidad de aburrirte eres un privilegiado. !Deja ya de intentar dar pena!

Qué decir de los  jubilados que se la pasan pensando en cómo hacer trampa para salir de casa. !Puro egoísmo! !Hasta el moño me tienen!

Menos aplausos a las ocho y más conciencia. !Leñe!

jueves, 9 de abril de 2020

Confinamiento día 26: CREATIVIDAD GENEROSA


¿Cuántas veces habéis pensado en estos días de reclusión lo bonito que sería saber tocar un instrumento? Yo, un montón. Cuerda, viento o percusión. Lo que sea, pero que entretenga y haga compañía. Si no fuera porque en una limpieza de trastero tiré la flauta de EGB estaría practicando la canción de cuna de Brahms, que todavía me acuerdo de las notas.

Me llegan mensajes por redes sociales contrastando lo mucho que se valora la música para mantener el equilibro mental y la serenidad, y lo maltratada que está en el sistema educativo. Es justo así. Una "maría" en el currículum. Si tienes interés te lo tienes que cultivar por tu cuenta. La escuela no te ayuda.

Pero no solo en la educación, en la sociedad, en general, a la música no se le da el lugar que debería tener. En las crisis es más evidente. Se cierran auditorios, se suspenden conciertos, se paraliza la actividad musical y no se habla de la precariedad de los artistas. Sin bolos no tienen ingresos.

A los que nos deleitan con su talento y su creatividad, (gracias a que recorren un arduo camino de aprendizaje y práctica diarios) solo les otorgamos el reconocimiento del aplauso.

Están bien los aplausos. Pero no sirven para pagar facturas.

Nos dan más de lo que reciben.

domingo, 5 de abril de 2020

Confinamiento día 22: LA FICCIÓN COMO REFUGIO



De verdad os digo que intento seguir los consejos bienintencionados que me llegan por distintas vías para mantener el ánimo alegre. Eso de que hay que ponerse rutinas, mimarse con pequeñas cosas, cuidar las relaciones... Pero es que no me funciona.

He llegado a vestirme de domingo (con un vestido azul que me queda estupendamente y unas medias muy chulas), echarme perfume, ponerme pendientes... para hacer videoconferencias, en las que nos proponemos hablar de cosas positivas, solamente. Pero no cuaja.

Mi cabeza vuelve una y otra vez al estado de alarma. No le puedo pedir que esté normal en la excepción. No me hace caso. Va por libre.

Me reprimo para no ver los telediarios, porque a más información más me altero. Hasta ahora, no era consciente de lo mucho que me chupo los dedos, me restriego los ojos, me llevo la mano a la nariz...¿Cuántas veces me toco la cara en un día?

Solo una cosa me consuela y me evade de la realidad: las películas. Frente a la pantalla siento una agradable sensación de control. Puedo elegir entre drama o comedia. Blanco y negro, o color. Versión original o doblada. Identificarme con la protagonista o con la narradora.

Hoy me he pedido ser Meryl Streep en Memorias de África. Y mientras Robert Redford me lava el pelo, -en esa escena tan erótica y memorable que podría ver en bucle sin cansarme-, estoy feliz.






jueves, 26 de marzo de 2020

Confinamiento día 12: LA BELLEZA




La belleza ayuda. No es un aspecto secundario en nuestra vida. Nos guste o no reconocerlo, la belleza es un bálsamo y su ausencia resta.

¿En qué modo puedo encontrar hoy algún resquicio para la belleza?

martes, 24 de marzo de 2020

Confinamiento día 10: ¿QUIÉN MANDA AQUÍ?





Leo que el vicegobernador de Texas ha dicho que los abuelos de los Estados Unidos están dispuestos a morir de coronavirus para salvar la economía y me sangran los ojos. Hoy mi estado de ánimo es como una montaña rusa, sube y baja por pronunciadas pendientes. !Cuántas barbaridades más tendremos que escuchar en esta crisis!

Vale que debemos ser responsables y solidarios, y que tenemos que aceptar que nuestra actitud es parte de la solución, pero no perdamos la perspectiva, por favor. Estamos obligados a limitar nuestra movilidad. Eso no incluye renunciar a la libertad de pensamiento. Hay que abrir el foco. No renunciemos a la capacidad de crítica.

Disfrutemos de la libertad creadora reinvindicada por Astor Piazzolla, el gran compositor argentino: Libertango.



domingo, 22 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible" día 8: DÍA A DÍA, PASO A PASO




¿Habéis leído Momo, de Michel Ende? Es un libro precioso.  Os traigo un fragmento de la película en la que Beppo el barrendero explica a Momo cómo hay que afrontar un trabajo, una labor, una vivencia, sin agobiarse.

Cuando estás ante una calle terriblemente larga, te parece que nunca podrás acabarla. Por eso no hay que pensar en toda la calle de una vez, sino en el siguiente paso. Solo en el siguiente. Nada más que en el siguiente. Y así, paso a paso, barrida a barrida, se llega hasta el final.

La misma idea, pero contada de diferente manera, la utiliza Peter Bregman en su libro "18 minutos". Un estudiante tiene que dibujar unas láminas de pájaros, pero, aunque ha tenido un plazo largo para realizar el trabajo, lo ha dejado para el último momento y está al borde de las lágrimas, frente a al papel, inmovilizado por la inmensidad de la labor. Su padre, le consuela y le dice que solo hay una manera de vencer el reto: "Pájaro a pájaro".

Estamos al inicio de una carrera de fondo. Aún no sabemos a cuántos días está la meta. Pero la única manera de salir de esto sin perder la salud mental es hacer caso a Beppo. Hay que concentrarse en el momento, en el presente. Sin perder el aliento.




sábado, 21 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible" día 7: EL VECINDARIO IMPORTA



Y tú ¿qué tipo de persona en cuarentena eres? ¿Ordenas y reordenas armarios? ¿Te da por comer? ¿Caminas únicamente del ordenador a la tele o te has montado un gimnasio en la cocina?

A mí me tienta la repostería. Es un dulce consuelo, pero las consecuencias de tanto azúcar no son apetecibles. En fin, que en esta reclusión obligada nos descubrimos en facetas que ni imaginábamos.

Yo estoy cogiendo manía a unos de mis vecinos. Le chifla el bricolaje. Lo sabíamos, porque ha sido así desde siempre. Su casa es la que más obras y cambios ha tenido de todo el bloque. Ahora está limando los barrotes del balcón, para después pintarlos, supongo. Desde las 7 de la mañana. Dos horas ya, ruido va y ruido viene. Nos tiene a todos despiertos. Y cabreados.


viernes, 20 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible" día 6: INFECTADAS CON NOMBRE PROPIO




Si algo te toca de cerca, la valoración cambia drásticamente. Eso es lo que empieza a ocurrir. Las personas que dan positivo, las que enferman, las que mueren.. tienen nombre, edad y profesión. Son nuestros vecinos, el familiar de un amigo, la cuñada de una hermana...

Mientras la emergencia es ambigua te puedes quedar mirando. Otros lo arreglarán. Nos escondíamos tras el "a mí no me va a pasar". Nos intentaban anestesiar con el desalmado consuelo de que solo era grave "para los viejos" (como si su vida fuera menos valiosa que la del resto...). Pero el espejismo se ha acabado.

jueves, 19 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible" día 5: ALGUNAS PREGUNTAS PERTINENTES

El calendario marca que hoy es festivo, pero no se nota. Igual que ayer, pasaremos el día recluidos, quizá con el ánimo más flojo, -porque hemos dormido mal o porque añoramos ver el mar-.

Los habitantes de pisos con balcones nos parecen gente con suerte, y los que viven en adosados con jardín, unos privilegiados. Pero todos, cada uno con lo nuestro, estamos obligados a llevar esta situación impuesta como mejor podamos.

Conviene recordar cómo hemos llegado hasta aquí. Tener presente el objetivo de esta situación excepcional es una gimnasia de mantenimiento mental necesaria. Se trata de que el sistema sanitario público no colapse. Porque ha quedado de manifiesto que cuando el cuadro se complica y hay que recurrir a la hospitalización no hay sitio para todos.

Es un  buen momento para cuestionarnos si lo nuestro es tan bueno como nos han contado y/o hemos querido creer. ¿Qué sistema sanitario tenemos que un virus lo pone patas arriba? ¿Cuántas camas hay en la UCI? ¿Cuántas serían deseables según el tipo de población actual? ¿A cuántas enfermeras/os, médicas/os por persona tocamos? ¿Cuánto dinero se destina al sistema de salud? ¿En qué se gasta?


Everything  i wanted. Billie Eilish.




martes, 17 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible" día 3: !HAY QUE MOVERSE, GENTE!

Hoy voy a ser breve. El sedentarismo mata. Más despacio y con menos escándalo que el COVID 19, pero nos fulmina. Si ya de normal nos movemos poco, ahora que nos recluyen vamos a batir nuestro récord. Así que hay escuchemos al cuerpo: las piernas piden andar; el culo no quiere estar siempre aplastado a la silla; los hombros gritan para que los tengamos en cuenta..

Normalmente estamos sordos a sus requerimientos. Este es el momento de querernos y mimarnos. Y de cambiar de hábitos. Si queréis más información esta página la tiene: M de movimiento.

Hay que intentar salir de esto mejor de lo que entramos. En todos los sentidos. Las excusas no valen. Un paquete de arroz en cada mano sirve igual que unas mancuernas. Y la falta de espacio no es problema. Mirad lo que se mueve Cassandra Fox, en el salón de su casa y en solo 7 minutos...




domingo, 15 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible", día 1: PASEANDO LA BARRA DE PAN

Frente a mi ventana hay un solar: un espacio amplio de hierba que el Ayuntamiento acondiciona como aparcamiento en verano. Son bastantes metros. El edificio contiguo queda lo suficientemente distante como para poder tomar el sol en el balcón sin sentir que te miran. La campa tiene una  entrada para vehículos, cerrada durante ocho meses al año. Hay acera por los cuatro lados. Es un espacio vacío y limpio que hoy ha empezado a ser apreciado por un inusual tipo de persona: el paseante de pan.

Las medidas de confinamiento permiten sacar un rato al perro, pero no a las criaturas -sorprendente-; puedes ir a por tabaco, a la peluquería a hacerte unas mechas, y a trabajar, por supuesto, (debe ser que los centros de producción se contemplan como oasis asépticos ); pero no puedes darte una vuelta por ahí sin más motivo que la falta de aire. Así que las personas ansiosas se están inventando excusas y truquitos para no parecer unos insolidarios irresponsables. Algunos de mis vecinos han empezado a pasear con una barra de pan en la mano. Se dan unas vueltas por el solar, pisan la acera; de nuevo la hierba y, así durante una media hora. Con el pan como salvoconducto.

Los veo deambular en este domingo de entrenamiento -las restricciones deberían notarse más a partir de mañana - y pienso que lo van a pasar muy mal. Va a ser la suya una dura lucha entre el yo y el nosotros. Entre el individualismo y el bien común. Porque, claro, qué tiene de malo que yo -solo yo- me vaya a la playa o al monte... Nada, si no fuera porque otros muchos "yos" piensan lo mismo y se van a mover igual, al mismo sitio. Está pasando.

La flexibilidad no va a funcionar. Es una engañifa. Como la leche semidesnatada y los yogures con sabor a fruta. El virus se propaga veloz. Las muertes se han duplicado desde ayer en el Estado. Áraba supera las tasas de incidencia de Wuhan. No somos mejores ni más fuertes que los italianos. No hemos escuchado lo que nos dicen. !Qué desasosiego!

lunes, 30 de diciembre de 2019

Fue un atraco perfecto



Fue un golpe maestro dejarnos sin ganas de vencer.

                                                             Nos quedan garganta, puños y pies,,, ya pueden correr.

domingo, 18 de agosto de 2019

El cuerpo de las mujeres

En el cuerpo de las mujeres se está librando una guerra. Una guerra contra la libertad.

En esa guerra por la libertad las mujeres somos tropa de infantería, carne de cañón. Se nos utiliza de avanzadilla para lograr, empezando por la limitación de la libertad sexual o de vestimenta, el desembarco de ideas cada vez más retrógradas.

No es algo nuevo, me diréis. Es verdad, al menos desde los tiempos de la virgen-madre andamos las mujeres batallando con un relato oficial que pretende medirnos con lo imposible (ser madre sin dejar de ser virgen) para no acabar recluidas en una de las dos casillas: pura o puta.

Con mucha lucha, desgarro y sacrificios de muchas mujeres- y de algunos hombres- anteriores a nosotras, fuimos ganando espacio y respeto. Occidente no es el mejor mundo posible, pero es aquí y ahora donde las mujeres tenemos más derechos y más posibilidades de defendernos. Y de vivir en libertad.

Y, curiosamente, en este momento y en este lugar voces que se consideran a sí mismas progresistas y favorables al movimiento feminista, personas con eco en los medios, difunden ideas blanditas y confusas sobre lo que es aceptable o no, en cuestiones tan importantes como la imposición del velo, los vientres de alquiler o la legalización de la prostitución.

Que os parece que mezclo muchos temas... Pues yo diría que el tema es el mismo. Son batallas de la misma guerra. Y las proclamas que llaman a la alegre insumisión, a eso tan neoliberal de: "Que cada cual haga de su cuerpo lo que quiera", como si todas tuviéramos las mismas opciones de elegir, nos hacen mucho daño. A nosotras, pero sobre todo, a las que se están jugando la vida por defender esos derechos fundamentales que aquí parecen banales y, equivocadamente, asegurados.

¿Cómo puede una feminista occidental considerar el velo solo como un pañuelo identitario cuando Nasrin Sotoudeh es condenada a 38 años de cárcel y 148 latigazos?

Nos gusta ir de tolerantes pero el feminismo es una idea radical. Las feministas no podemos considerar respetables las ideologías (tradiciones, costumbres, religiones...) que nos maltratan o maltratan a nuestras semejantes. Todas formamos parte del mismo mundo. No caigamos en la frivolidad.