domingo, 9 de mayo de 2021
La patria era el bar
lunes, 8 de marzo de 2021
De pronto, hace un año de todo
domingo, 20 de diciembre de 2020
Nueve meses sin veros sonreír
Para empezar hay que aclarar que estamos bien _ ¿En casa todos bien?_ es la pregunta obligada, _ Sí, sí, de momento, bien_ respuesta que indica que no ha habido contagios o, si ha ocurrido, los daños no han sido irreparables.
Así que tenemos mucha suerte, porque de las tres cosas de la vieja canción (salud, dinero y amor) mantenemos saldo positivo en todas. Justito, quizá, pero sin números rojos.
Una vez dicho esto, -los suertudos que somos-, entramos en la zona de la queja, el malestar y el resentimiento contra este tiempo -nueve meses ya- de vida con restricciones, en alerta, del trabajo a casa y de casa al trabajo...
La anormalidad de no relacionarnos, de no tocarnos, de no besarnos, nos ha convertido en seres frágiles y tristes. Afortunados y, sin embargo, taciturnos y temerosos.
Espero que este año extraño haya servido, al menos, para entender cuánto significamos los unos para los otros.
Os he echado de menos. Cuidaos y seguid resistiendo. Nos vemos en el 2021.
viernes, 23 de octubre de 2020
Ellos, nosotras, todos
Ellos, líderes mediocres y feroces, tienen un discurso: hay que aprender a convivir con el virus. Lo que se traduce en: hay que acostumbrarse y aceptar la muerte y el sufrimiento causados por el covid-19. Y nos instan a seguir impulsando la rueda. Que no pare. Es responsabilidad individual no infectarse. Nos dan recomendaciones para luego abroncarnos por no cumplir. "Te lo dije. La culpa es tuya, por ser débil, viejo, pobre...". Selección natural.
Nosotras, personas afectadas y perplejas, sentimos rabia y miedo. Nos creíamos a salvo. Protegidas por un sistema eficaz, que se ha desvelado insuficiente, incapaz, lleno de fallos. Entre la incredulidad y la negación, no acabamos de asumir la realidad: nuestras vidas de caramelo, dulces, brillantes, frágiles, no nos aseguran un mañana. El futuro nunca fue una certeza. Para nadie.
Todos, parte de esta mierda de sociedad, deberíamos reflexionar sobre la ausencia de ética, exacerbada por el egoísmo al alza, que nos anima a pensar, a creer, a decir que los que sucumben son mayores y enfermos, previamente tocados por otras dolencias. Son los otros, los excedentes. No productivos demandantes de recursos. Ausencias asumibles, mientras no caigan cerca.
Todas nosotras, personas anónimas, somos la causa de que ellos sean los líderes. Les hemos puesto ahí. Seamos x o y, formamos parte de la ecuación. La incógnita no se despejará sin nuestra participación. !Hagamos algo! Algo que nos humanice, algo que cuando todo pase -siempre pasa- los que queden -siempre queda alguien- puedan contar sin avergonzarse.
Somos mortales. Tenemos final. Pero el cómo y el cuándo importan. Demostremos que importa. Que nos importan.
domingo, 21 de junio de 2020
Tres meses, el pensamiento mágico y la anormalidad
domingo, 3 de mayo de 2020
Confinamiento día 50: NI SÍ NI NO
Durante estas cincuenta jornadas especiales, he tenido días pesimistas y días optimistas, pero en ninguno de ellos he creído que fuéramos a salir de esta emergencia siendo mejores.
No quiero ser aguafiestas; me gustaría creer que las situaciones dramáticas sacan lo bueno de la gente, pero confundir los deseos con la realidad no es un buen punto de partida para ningún análisis. ¿En que se basan los que dicen que vamos a salir cambiados? ¿Los aplausos van a conseguir mejores condiciones laborales para el personal de la Sanidad? ¿El cierre de la hostelería va a cambiar la relación alcohol-ocio? ¿La mortalidad en las residencias de mayores va a poner en cuestión el modelo actual de cuidado?
!Ojalá fuera tan sencillo! Los cambios hay que provocarlos, y me temo que la mayoría de la sociedad quiere volver a lo de antes.
Un virus puede enfermarnos, incluso matarnos, pero no nos transforma. Después de esto, seguirá habiendo quien colabore y quien se dedique a fastidiar. Quien solo piense en sí mismo y quien ayude a la colectividad.
No conocemos el camino de salida; avanzamos entre la incertidumbre.
!Pero siempre nos quedará París!
sábado, 2 de mayo de 2020
Confinamiento día 49: LA PRIMERA CAMINATA
Hoy es un día importante. El primero en el que podemos caminar sin motivo, solo por placer. He deambulado tanto por el kilómetro permitido que mañana tendré agujetas... Pero volveré a salir. Solo porque puedo.
Me ha parecido que había mucha gente. Sobre todo para lo temprano que era. Igual, antes de esto también estaban, pero la costumbre no me permitía verlos. Ahora siento la presencia de los otros como un riesgo. Hay una barrera sicológica entre los demás y yo. Cuando pienso que mi última reunión familiar no virtual se remonta al 7 de marzo...
Espero recuperar la costumbre de relacionarme. Pero el reparo ante el contagio no se me va a pasar fácilmente. He recordado una frase que leí en algún lugar: la cebra corre ante el león y no es cobardía, es apego a la vida. Yo tengo mucho de cebra.
miércoles, 15 de abril de 2020
Confinamiento día 32: LA ESPERA
O si llega, como la primavera, no poderlo disfrutar...
lunes, 13 de abril de 2020
Confinamiento día 30: PRIVILEGIADOS Y QUEJICAS
Hay un toque elitista insoportable en lo de quejarse compartiendo fotos desde la terraza soleada. Si tienes una habitación propia en una casa amplia, confortable y con vistas, !cállate! Que las crisis no son iguales para todos. El tener y el no tener marcan, siempre, la diferencia.
Si tienes la suerte de poder teletrabajar, acuérdate de los que hoy se reincorporan, porque la patronal así lo ha decidido. Si tienes el sueldo asegurado, a pesar de los pesares, aún con más motivo tienes que estar agradecido. Y callado.
Si estás en casa, sano y con posibilidad de aburrirte eres un privilegiado. !Deja ya de intentar dar pena!
Qué decir de los jubilados que se la pasan pensando en cómo hacer trampa para salir de casa. !Puro egoísmo! !Hasta el moño me tienen!
Menos aplausos a las ocho y más conciencia. !Leñe!
domingo, 5 de abril de 2020
Confinamiento día 22: LA FICCIÓN COMO REFUGIO
De verdad os digo que intento seguir los consejos bienintencionados que me llegan por distintas vías para mantener el ánimo alegre. Eso de que hay que ponerse rutinas, mimarse con pequeñas cosas, cuidar las relaciones... Pero es que no me funciona.
He llegado a vestirme de domingo (con un vestido azul que me queda estupendamente y unas medias muy chulas), echarme perfume, ponerme pendientes... para hacer videoconferencias, en las que nos proponemos hablar de cosas positivas, solamente. Pero no cuaja.
Mi cabeza vuelve una y otra vez al estado de alarma. No le puedo pedir que esté normal en la excepción. No me hace caso. Va por libre.
Me reprimo para no ver los telediarios, porque a más información más me altero. Hasta ahora, no era consciente de lo mucho que me chupo los dedos, me restriego los ojos, me llevo la mano a la nariz...¿Cuántas veces me toco la cara en un día?
Solo una cosa me consuela y me evade de la realidad: las películas. Frente a la pantalla siento una agradable sensación de control. Puedo elegir entre drama o comedia. Blanco y negro, o color. Versión original o doblada. Identificarme con la protagonista o con la narradora.
Hoy me he pedido ser Meryl Streep en Memorias de África. Y mientras Robert Redford me lava el pelo, -en esa escena tan erótica y memorable que podría ver en bucle sin cansarme-, estoy feliz.
sábado, 4 de abril de 2020
Confinamiento día 21: LO ESENCIAL
Es más, diría que nos están robando un debate sobre lo que es esencial. Urge hablar de ello. No podemos permitir que nos impongan una esencialidad tramposa. Resulta que es imprescindible mantener máquinas y factorías abiertas, aún arriesgando la salud, porque el mercado no se para y hay que tener en cuenta a la competencia. Sin embargo, está prohibido acompañar a las personas amadas en su enfermedad y su agonía.
A los que tienen la desgracia de pillar el virus y los hospitalizan el protocolo ordena dejarlos solos, -rodeados de profesionales que a su labor sanitaria tienen que sumar la de improvisar videoconferencias con familiares angustiados e impotentes-. Debemos ir a trabajar, pero no se nos permite despedirnos de los nuestros. ¿Por qué aceptamos esa crueldad?
Tiene que haber otra manera. La hay. Seguro que la hay. Pero para encontrarla hay que definir lo esencial.
La Cruz Roja Internacional nació tras la cruenta batalla de Solferino. El suizo Henry Dunant vio en primera persona como los heridos se desangraban y los mutilados gritaban de dolor sin asistencia. Morían por millares, abandonados a su suerte por ausencia de medios. Por falta de previsión. Quizá porque hasta entonces la asistencia humanitaria a las víctimas de las guerras no se consideraba esencial. ¿Qué eran los soldados sino carne de cañón?
Tenemos derecho a la salud. Tenemos derecho a dar y recibir amor. Es un derecho esencial del ser humano. Que no nos lo arrebaten.
lunes, 30 de marzo de 2020
Confinamiento día 16: LA SOLEDAD DE LOS ENFERMOS
Pensar en la soledad de los enfermos me entristece profundamente. A los dolores y el malestar de la enfermedad se suma el no poder relacionarse, no estar acompañados por la gente cercana. Por los que cuentan en sus vidas.
Que los sanitarios están haciendo lo que pueden y más. Lo sé. Y todos los aplausos son pocos para agradecer su entrega, pero una de las enseñanzas que habría que sacar, para futuras emergencias, es que el acompañamiento y el duelo son esenciales. Y el sistema de salud debería tenerlos en cuenta.
jueves, 26 de marzo de 2020
Confinamiento día 12: LA BELLEZA
La belleza ayuda. No es un aspecto secundario en nuestra vida. Nos guste o no reconocerlo, la belleza es un bálsamo y su ausencia resta.
¿En qué modo puedo encontrar hoy algún resquicio para la belleza?
miércoles, 25 de marzo de 2020
Confinamiento día 11: BESOS APLAZADOS
Quizá solo hayan sido once días, pero !son tantos ya los besos aplazados!
No poder tocar, abrazar y festejar con la gente a la que quieres es una limitación muy grande. No es una queja, solo una constatación.
Estamos inventado nuevas formas de relacionarnos. Juego al parchís por skype con mi sobrino. Grabo cuentos para que los escuche en la cama. Hablo, mucho, con mis hermanas y amigas. Desgasto el móvil mandando mensajes...Intentamos mantener la normalidad.
Pero, de pronto, una ambulancia se para en el portal de enfrente. Bajan en camilla a un señor que no conozco. Las mascarillas. Los vecinos en los balcones. Se lo llevan con las luces encendidas. Y me echo a llorar como una niña.
martes, 24 de marzo de 2020
Confinamiento día 10: ¿QUIÉN MANDA AQUÍ?
Leo que el vicegobernador de Texas ha dicho que los abuelos de los Estados Unidos están dispuestos a morir de coronavirus para salvar la economía y me sangran los ojos. Hoy mi estado de ánimo es como una montaña rusa, sube y baja por pronunciadas pendientes. !Cuántas barbaridades más tendremos que escuchar en esta crisis!
Vale que debemos ser responsables y solidarios, y que tenemos que aceptar que nuestra actitud es parte de la solución, pero no perdamos la perspectiva, por favor. Estamos obligados a limitar nuestra movilidad. Eso no incluye renunciar a la libertad de pensamiento. Hay que abrir el foco. No renunciemos a la capacidad de crítica.
Disfrutemos de la libertad creadora reinvindicada por Astor Piazzolla, el gran compositor argentino: Libertango.
lunes, 23 de marzo de 2020
Confinamiento día 9: El DESEO DE CADA DÍA
Salud. Eso es lo que nos deseamos unos a otros en estos días. No pedimos nada excepcional. Solo pensamos en no enfermar. Lo que incluye mantener la mente juiciosa.
Uno de los peligros del encierro es obsesionarnos con la información. Querer saberlo todo y en todo momento no es saludable. Se publica mucho sobre el coronavirus. Y hay que sumar lo que comentamos y rebotamos a través de las redes sociales. Un avalancha de sobreinformación. Lo que nos lleva a estar pensando en lo mismo todo el tiempo.
Si lo que nos llega no es verdadero, ni necesario; si no nos ayuda en nuestro quehacer cotidiano; si nos satura y somos incapaces de extraer consecuencias que nos hagan reflexionar en positivo... ¿no convendría echar el freno?
A mí me encanta leer periódicos -en papel y online-; soy consumidora compulsiva de informativos y me lo paso pipa buscando vídeos en internet, pero con este asunto de la emergencia sanitaria me he impuesto un límite (como con las patatas fritas). Abro una ventana horaria -unos 40-60 minutos al día- en la que me hago un recorrido por la actualidad. Luego, cierro. Y si me pillo a mí misma hablando o pensando sobre el tema me pongo a bailar, hago sentadillas o echo un euro en mi hucha-tetera. Se trata de parar el rulo de la preocupación y ponerse a otra cosa.
Bailar y las sentadillas me sientan bien, y con el dinero que ahorre me voy a ir de escapada en cuanto se acabe la reclusión.
domingo, 22 de marzo de 2020
Confinamiento "flexible" día 8: DÍA A DÍA, PASO A PASO
¿Habéis leído Momo, de Michel Ende? Es un libro precioso. Os traigo un fragmento de la película en la que Beppo el barrendero explica a Momo cómo hay que afrontar un trabajo, una labor, una vivencia, sin agobiarse.
Cuando estás ante una calle terriblemente larga, te parece que nunca podrás acabarla. Por eso no hay que pensar en toda la calle de una vez, sino en el siguiente paso. Solo en el siguiente. Nada más que en el siguiente. Y así, paso a paso, barrida a barrida, se llega hasta el final.
La misma idea, pero contada de diferente manera, la utiliza Peter Bregman en su libro "18 minutos". Un estudiante tiene que dibujar unas láminas de pájaros, pero, aunque ha tenido un plazo largo para realizar el trabajo, lo ha dejado para el último momento y está al borde de las lágrimas, frente a al papel, inmovilizado por la inmensidad de la labor. Su padre, le consuela y le dice que solo hay una manera de vencer el reto: "Pájaro a pájaro".
Estamos al inicio de una carrera de fondo. Aún no sabemos a cuántos días está la meta. Pero la única manera de salir de esto sin perder la salud mental es hacer caso a Beppo. Hay que concentrarse en el momento, en el presente. Sin perder el aliento.
sábado, 21 de marzo de 2020
Confinamiento "flexible" día 7: EL VECINDARIO IMPORTA
Y tú ¿qué tipo de persona en cuarentena eres? ¿Ordenas y reordenas armarios? ¿Te da por comer? ¿Caminas únicamente del ordenador a la tele o te has montado un gimnasio en la cocina?
A mí me tienta la repostería. Es un dulce consuelo, pero las consecuencias de tanto azúcar no son apetecibles. En fin, que en esta reclusión obligada nos descubrimos en facetas que ni imaginábamos.
Yo estoy cogiendo manía a unos de mis vecinos. Le chifla el bricolaje. Lo sabíamos, porque ha sido así desde siempre. Su casa es la que más obras y cambios ha tenido de todo el bloque. Ahora está limando los barrotes del balcón, para después pintarlos, supongo. Desde las 7 de la mañana. Dos horas ya, ruido va y ruido viene. Nos tiene a todos despiertos. Y cabreados.
viernes, 20 de marzo de 2020
Confinamiento "flexible" día 6: INFECTADAS CON NOMBRE PROPIO
Si algo te toca de cerca, la valoración cambia drásticamente. Eso es lo que empieza a ocurrir. Las personas que dan positivo, las que enferman, las que mueren.. tienen nombre, edad y profesión. Son nuestros vecinos, el familiar de un amigo, la cuñada de una hermana...
Mientras la emergencia es ambigua te puedes quedar mirando. Otros lo arreglarán. Nos escondíamos tras el "a mí no me va a pasar". Nos intentaban anestesiar con el desalmado consuelo de que solo era grave "para los viejos" (como si su vida fuera menos valiosa que la del resto...). Pero el espejismo se ha acabado.
jueves, 19 de marzo de 2020
Confinamiento "flexible" día 5: ALGUNAS PREGUNTAS PERTINENTES
Los habitantes de pisos con balcones nos parecen gente con suerte, y los que viven en adosados con jardín, unos privilegiados. Pero todos, cada uno con lo nuestro, estamos obligados a llevar esta situación impuesta como mejor podamos.
Conviene recordar cómo hemos llegado hasta aquí. Tener presente el objetivo de esta situación excepcional es una gimnasia de mantenimiento mental necesaria. Se trata de que el sistema sanitario público no colapse. Porque ha quedado de manifiesto que cuando el cuadro se complica y hay que recurrir a la hospitalización no hay sitio para todos.
Es un buen momento para cuestionarnos si lo nuestro es tan bueno como nos han contado y/o hemos querido creer. ¿Qué sistema sanitario tenemos que un virus lo pone patas arriba? ¿Cuántas camas hay en la UCI? ¿Cuántas serían deseables según el tipo de población actual? ¿A cuántas enfermeras/os, médicas/os por persona tocamos? ¿Cuánto dinero se destina al sistema de salud? ¿En qué se gasta?
Everything i wanted. Billie Eilish.