Alguien escribió,
creo que fue Borges, que la nostalgia no se siente por lo que ocurrió en un
tiempo y en un lugar, sino por lo que nosotros éramos entonces. O lo que
recordamos de lo que éramos, añadiría yo.
En general, nos
contamos nuestro pasado con condescendencia. Somos complacientes con nuestro yo
de ayer. Y está bien. Los recuerdos nos construyen así que mejor si
guardamos los buenos. Pero la vida siempre es presente. A mítambién me gusta mirar por el retrovisor pero nunca con ganas de retroceder.
No sé si la culpa
fue del cha cha cha
de Gabinete Caligari, o del merengue de Juan Luis
Guerra, pero yo un día me arranqué a bailar y no he parado.
Moverse al ritmo de
la música produce muchos efectos
positivos en el cuerpo y en la mente: rebaja el estrés, alegra el ánimo,
mejora la concentración… Bailar es una gozada. Y cualquiera puede hacerlo. De
una manera sofisticada como la pareja del tango o a saltitos verbeneros, como
en Sarri Sarri. La
cosa es moverse.
Comparto la visión
inclusiva de la danza que tenía el gran Antonio Gades: “la gente piensa que
para bailar hay que ser joven, guapo, alto, delgado… Para nada es así. Bailar
es expresar un sentimiento y lo puede hacer cualquiera”.
Ser madre es lo que
más satisfacciones me ha dado y, sin duda, lo que mejor me ha salido. Esta es
la canción –una de ellas- con la que dormía a mi bebita. La niña ha crecido y
ahora es ella quien me regala su música Perlak, Mice, Birkit
Una gran parte de mi
tiempo lo paso en la carretera, como los viejos rockeros, autopista arriba y
abajo. La A-8 es como el pasillo de mi casa. Y la AP-68, el patio donde cuelgo
la ropa. En los días libres me gusta ir de excursión a Baztan o a Biarritz. Tanto
trasladarme de un lado para otro me ha hecho tener una relación especial con el
espacio y la geografía. En unos sitios soy y estoy, en otros solo puedo estar.
Si tuviera que
elegir un lugar al que volver una y otra vez, en un hipotético día de la
marmota, sería Donostia.Es única. De una
belleza tan tranquila y equilibrada... En un concurso de miss ciudad
bonita rivalizaría con Venecia, sin duda, pero la tamborrada me aburre.Marijaia es mi diosa. Las mejores fiestas son las de Bilbao (aunque
la fama se la lleven los sanfermines).
Piques deportivos aparte, somos muy parecidos. A
mi extensa familia solo le cuesta ponerse de acuerdo en una cosa: la hora de la
comida.
Cuando era una alumna
de liceo estudié francés. Tuvimos una profesora muy vieja y muy joven a la vez
(tenía muchos años y un espíritu totalmente infantil) que defendía que cantar
es una manera estupenda de aprender un idioma. Y así pude conocer temas preciosos como La mauvaise reputation
de Georges Brassens o La métèque
de Georges Moustaki . Y también la más
desoladora canción de amor nunca escrita: Ne me quitte pas de Jacques Brel.
Déjame convertirme en la sombra de tu sombra,
en la sombra de tu mano, en la sombra de tu perro. No me abandones.
Súplica
desgarradora, romántica y tóxica.
Es muy fácil atormentarse
por el desamor, pero cuando se acaba se acaba. No es necesario mentir. Acéptalo y sigue adelante, como dice Alaska.
Si, en caso de
incendio o inundación, solo pudiera elegir salvar un disco, uno solo, sería
este de Ruper Ordorika. Me enamoró. Escuchaba una y otra vez la cinta casete. Cuando
ya no dio más de sí la sustituí por el CD, pero, en cualquiera de los soportes,
esta obra ha viajado siempre en mi coche y se ha trasladado conmigo por todas
mis residencias.
En otra ocasión os
contaré el día que un chico con un guitarra nos preguntó cómo llegar al teatro
donde tenía que actuar. El era un cantante desconocido y nosotras unas crías en
una plaza.
En este punto,
algunos me preguntaréis dónde he dejado Lau teilatu de Itoiz o Gaztelugatxe de Oskorri,
canciones preciosas y evocadoras, pero Ruper es mucho Ruper .
Todos los años tengo el mismo dilema ante la lista de regalos navideños: ¿es mejor preguntar a la gente cercana qué quiere o jugar a la sorpresa?
Cómo no puedo saber qué esperáis vosotros, -ni tampoco puedo preguntaros-, he decidido regalaros una selección musical, a modo de autobiografía. Hasta final de año publicaré canciones que me dicen algo, bastante, y me apetece compartir. ¿Suena un poco vanidoso? Pues, claro. No hay bloguero sin vanidad. ¿Cómo sino puedo pretender que alguien le interese lo que escribo?
Empezando por el inicio, tengo que reconocer que fui una niña Disney que cantaba el superfragilisticoespialidoso, aunque con el pasar de los años me gustó y me sigue gustando más el voy a holgazanear de Pipi Calzaslargas. Es una de mis canciones favoritas. Por el mensaje, sobre todo.
Pero saltémonos la infancia y a los cantautores – ¿entenderán mis sobrinos qué es eso del cantautor?- He estado tentada de elegir Al Alba de Aute pero me sale mucha tristeza y no quiero daros el día.
Así que he elegido a Triana. En recuerdo de esa chavala que fui.
"Ay, quien pudiera mezclar en un aroma menta y canela..."
Periodista, vasca y madre. Las tres categorías que marcan mi carácter.
A los 15 años tomé una decisión importante: no depender nunca económicamente de un hombre. Cosa que he cumplido, a pesar de las tentaciones.
De una encuesta realizada a personas que me conocen he sacado dos conclusiones.1.- Tengo una habilidad extraordinaria para hablar por teléfono largo rato sin cansarme. 2.- Si fuera un animal sería un koala: duermen mucho y comen ligero.
La finalidad de este blog es el puro placer. Escribir me da gusto y que me lean, también.