sábado, 21 de enero de 2023
!Quiérete y baila!
sábado, 31 de diciembre de 2022
Cada día, su afán
Hay una convención según la cual hoy toca desear felicidad a la gente próxima y no tan próxima. Cambia de cifra nuestro calendario y comemos uvas, o lentejas, nos ponemos bragas rojas y repartimos besos a medianoche. Es una manera de celebrar que el año se acaba y nosotros seguimos. Vivos y con esperanza de mejorar.
También es el momento de los resúmenes y las listas de buenos propósitos. Y de estrenar agenda.
Aunque soy aficionada a resúmenes, listas y agendas, he llegado al 31 de diciembre sin ninguna de las tres cosas resuelta. Así que voy a intentar ponerle remedio ahora, para que la estudiante aplicada que habita en mí se tranquilice.
Mi 2022 ha estado lleno de imprevistos (obras domésticas no deseadas, traslados varios, visitas a hospitales, despedidas, separaciones...). No ha sido un año malo -esas situaciones se han ido resolviendo más o menos favorablemente-, pero sí ha estado lleno de obligaciones y de incidencias no agradables. He gastado mucha energía en buscar alternativas.
Cerré mi cuenta de Twitter en enero- asqueada del ruido y la violencia verbal-, he dejado Netflix y no me he acercado a este blog. He leído. En papel. (Os dejo unas fotos con los libros leídos y comprados; otros han sido de préstamo por lo que no están ahí). Sólo he cumplido una de mis intenciones del pasado uno de enero. El resto ha ido corriendo por el calendario, esperando encontrar el tiempo o la voluntad.
Mi agenda en 2023 supongo que seguirá igual de apurada que este año y que todos los que me queden hasta conseguir un sueldo sin necesidad de cambiar dinero por tiempo (jubilación o lotería). Cada jornada tendrá su afán y me gustaría poder resolverlo sin enredarme ni amargarme con pequeñeces.
"Cada día es un regalo", la reflexión es de un amigo que este año las ha pasado canutas. Mi propósito para el año que empieza es valorar el regalo. Bailar siguiendo el movimiento de mi aliento. Mi propio y único movimiento.
Os deseo lo mismo. Dejad que entre la vida, dejadla salir y disfrutad de la pausa.
jueves, 30 de diciembre de 2021
BAM 9: izarren hautsa / polvo de estrellas
Seguir la emisión
del Concierto
de Año Nuevo es una costumbre muy arraigada en mi infancia. Así es como
pasábamos la mañana del día primer del año, jugando por casa, con la tele
encendida y el ritmo de los valses vieneses de fondo.
No descubro nada si
digo que el tiempo vuela. Un día estamos celebrando el nochevieja, y, a
continuación, las horas de luz empiezan a alargarse y nos plantamos en
primavera. El verano se pasa en un suspiro. Con el inicio de curso estamos otra
vez sacando los abrigos del armario y haciendo planes destinados a no
cumplirse.
Hace nada entramos
en el 2000 y en mi nueva agenda marca 2022.
Claudio Magris, en “El
infinito viajar”, cita a la que fuera su esposa Marisa Madieri.
“Nosotros somos tiempo cuajado, dijo en cierta
ocasión Marisa Madieri. Y no sólo cada individuo, también cada lugar es tiempo
cuajado, tiempo múltiple. Un lugar no es sólo presente, sino también ese laberinto
de tiempos y épocas diferentes que se entrecruzan en un paisaje y lo
constituyen; así como pliegues, arrugas, expresiones excavadas por la felicidad
o la melancolía, no sólo marcan un rostro sino que son el rostro de esa persona, que nunca tiene sólo la edad o el
estado de ánimo de aquel momento, sino el conjunto de todas las edades y todos
los estados de ánimo de su vida”.
Tiempo cuajado. Se
me ha quedado grabado.
¡Disfrutémoslo! Tanti auguri
miércoles, 29 de diciembre de 2021
BAM 8: fue un flechazo
Todos somos frikis
de algo. Yo tengo una debilidad por Italia. Visité por primera vez la Toscana en 2002 y me enamoré, pero no de la
cúpula de Brunelleschi sino del idioma.
Desde entonces vuelvo siempre que puedo. Como las pasiones no tienen explicación, no
voy a intentar buscar razones a la mía. Allí me siento a gusto, es como si el
lugar me acogiera.
Tengo a mi entorno un
poco harto con esta manía mía y es normal. De Italia me gusta hasta la canción del verano.
Estoy abducida.
martes, 28 de diciembre de 2021
BAM 7: la nostalgia no es por el lugar sino por el tiempo
Alguien escribió,
creo que fue Borges, que la nostalgia no se siente por lo que ocurrió en un
tiempo y en un lugar, sino por lo que nosotros éramos entonces. O lo que
recordamos de lo que éramos, añadiría yo.
En general, nos
contamos nuestro pasado con condescendencia. Somos complacientes con nuestro yo
de ayer. Y está bien. Los recuerdos nos construyen así que mejor si
guardamos los buenos. Pero la vida siempre es presente. A mí
también me gusta mirar por el retrovisor pero nunca con ganas de retroceder.
lunes, 27 de diciembre de 2021
BAM 6: mientras pueda bailar
No sé si la culpa
fue del cha cha cha
de Gabinete Caligari, o del merengue de Juan Luis
Guerra, pero yo un día me arranqué a bailar y no he parado.
Moverse al ritmo de
la música produce muchos efectos
positivos en el cuerpo y en la mente: rebaja el estrés, alegra el ánimo,
mejora la concentración… Bailar es una gozada. Y cualquiera puede hacerlo. De
una manera sofisticada como la pareja del tango o a saltitos verbeneros, como
en Sarri Sarri. La
cosa es moverse.
Comparto la visión
inclusiva de la danza que tenía el gran Antonio Gades: “la gente piensa que
para bailar hay que ser joven, guapo, alto, delgado… Para nada es así. Bailar
es expresar un sentimiento y lo puede hacer cualquiera”.


