domingo, 29 de enero de 2012

Estrategias de manipulación

Yo las conocí como "Las 10 estratégicas de manipulación mediática" enumeradas por el lingüista y activista político Noam Chomsky, pero más tarde he leído que no fueron idea suya, aunque se las adjudican. Bien, no he podido confirmar la autoría, pero en cualquier caso, sean de Chomsky o de su frutero, son interesantes y sirven para entender muchas cosas.

Propongo un juego en este domingo invernal tan desapacible: busquemos ejemplos en la realidad más cercana para cada uno de los casos. A ver cuántos se nos ocurren.

1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar .

3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos.

4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes.

Para una versión más extensa, se puede ver el siguiente vídeo.

lunes, 16 de enero de 2012

Ha muerto un franquista

Fraga Iribarne fallece de puro viejo y algunos enlazan su figura como "padre de la democracia". Con ese progenitor, así ha salido la criatura...
Por aquí le recordamos por sus acciones.




Esta entrada en directo en un programa de RNE ha dejado las cosas claras.

sábado, 31 de diciembre de 2011

En defensa de lo público

Me tiene de los nervios que la gente no sea consciente del riesgo que conlleva este desprecio, tan de moda, por el sector público.

Mis amigas, mis conocidos y yo, todo mi entorno, somos hijos de la educación subvencionada y de la sanidad universal. La gente de mi generación es quien es porque nació en la parte del mundo donde el Estado proporciona servicios sociales que reducen o amortiguan las desigualdades. No tengo amigos ricos.

Mi vida, la de todos nosotros, habría sido muy distinta de haber comenzado en México, India, Arabia Saudí o Estados Unidos. A no ser que hubiéramos pertenecido a la élite económica de esos países, algo con lo que no cuento- cuando veo películas de época siempre me imagino de criada o cortesana, nunca de marquesa, debo tener la sangre demasiado roja- nosotros no habríamos llegado nunca a cursar estudios universitarios, ni habríamos leído la cuarta parte de los que hemos podido encontrar en las bibliotecas. Nuestros padres y abuelos nos habrían dejado huérfanos mucho antes, sin posibilidad de tratarse sus cánceres, diabetes, cataratas, hernias y demás calamidades.

Estoy harta de los “pringados” que ríen la gracia al presidente de los empresarios españoles y extienden la intoxicación patronal contra empleados cualificados que consiguen su plaza por oposición. La intención final es eliminar funcionarios para poner a las empresas privadas a gestionar el dinero público De hecho, ya tenemos a un antiguo presidente ejecutivo de Lehman Brothers como nuevo ministro de economía. Un tiburón financiero, de los que piden recortes a otros para aumentar sus beneficios, va a dictar la política económica.

Contagiarse del neoliberalismo conservador no es un buen negocio para los pobres. Ah! el problema es que nadie se considera a sí mismo pobre, ni proletario, ni obrero; se me olvidaba que somos clase media… Claro. Espera que te echen en una reconversión cualquiera, conviértete en parado de larga duración y cuando se te acabe el subsidio ten un problema de salud –nadie está libre- que precise de una intervención costosa-. En dos años con el sistema “sálvese quien pueda” verás que lejos te queda la clase media.

Otros consiguieron para nosotros derechos que nos estamos dejando arrebatar mientras nos entretenemos en discutir quién es más “privilegiado”.

No tengo amigos ricos pero nunca he leído que quieran igualarse por abajo. Admiran al que mejor vive y le quieren imitar. Nosotros no. Al final va a ser verdad que de los colegios de pago salen más listos….

viernes, 30 de diciembre de 2011

domingo, 18 de diciembre de 2011

lunes, 28 de noviembre de 2011

El optimismo obligatorio nos acosa

Acabo de leer un libro que me ha entusiasmado. Se trata de "Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo" de Barbara Ehrenreich. Es una autora que ya conocía por otra obra que también recomiendo "Por cuatro duros. Como NO sobrevivir en los EEUU". (En este recogía sus experiencias en trabajos poco remunerados, como parte de una investigación sobre las condiciones laborales de las clases trabajadoras de Estados Unidos). Pero volviendo a lo que me interesa ahora -la crítica al pensamiento positivo-, el libro es una denuncia muy documentada de la influencia negativa que el pensamiento positivo ha tenido y tiene en la sociedad estadounidense. (Y de rebote en la nuestra, claro)

Ehrenreich dice que: "El pensamiento positivo es en realidad un brillante método de control social, ya que anima a la gente a pensar que no hay nada malo en el sistema (la economía, la contaminación ambiental). Y que lo que está mal tiene que ver con usted, con la actitud personal de cada uno".

En el siguiente vídeo - con subtítulos en castellano- se puede escuchar a la escritora comentar su libro y defender sus argumentos.



A mí, como a Ehrenreich, me gustan los protestones. Y tengo claro que igual que la gente tóxica es perjudicial, quitar importancia a los problemas ajenos es una manera cruel y refinada de hacer de menos. (El "no llores tonto, que no es nada" que algunos adultos sueltan a los niños en vez de ponerse en su lugar para entender "eso" que a los ojos del pequeño es un drama).

Por cierto, “El secreto” es el libro que más se presta en la biblioteca en la que trabaja una amiga. La lista de espera es larga. Me dice que ella ya sabe quién va a solicitarlo sólo con verles la cara. Todos tienen pinta de necesitar que alguien les diga que hacer con su vida.

"La pobreza es un fracaso del individuo". "Si estás en el paro siéntelo como una oportunidad". "Te mereces más y puedes conseguirlo si de verdad lo deseas"... Cuando escucho frases de ese pelo, me entran ganas de salir corriendo y huir. Porque el optimismo obligatorio puede ser algo más que una broma de mal gusto. Sólo tenéis que ver esta escena de "Tutta la vita davanti" película dirigida por Paolo Virzi en 2008. (Argumento: Marta, joven licenciada en Filosofía, sólo encuentra trabajo de teleoperadora, vendiendo robots de cocina. Entra en un mundo de precarias condiciones laborales, con técnicas de venta agresivas y actividades de motivación que se parecen mucho al mobbing). Un call center de pesadilla. Aquí la canción de bienvenida al trabajo...




sábado, 19 de noviembre de 2011

Los bancos toman el poder

Nunca pensé que fuera a sentir rabia por el despido de Berlusconi. Y la siento. Me alegré mucho un rato pero se me pasó enseguida porque no es el pueblo italiano, con sus votos, quien le ha echado sino el poder financiero. El bufón ya no les divertía. “Los mercados” necesitan a alguien más serio. Y todos nos quedamos mirando al personaje, cuando lo que menos importa es quién sea –aunque con Berlusconi cueste obviarlo- sino lo que hace, y porqué está donde está. ¿Por qué es Monti el primer ministro de Italia? ¿Por qué Papademos ocupa el mismo puesto en Grecia? Los definen como “independientes”, profesionales sin ideología, pero les han colocado ahí para aplicar la receta neoliberal y eliminar el debate político.

Dos años llevan los griegos ocupando plazas y calles para decir que eso no. Que el que ha robado pague pero que no repartan las pérdidas entre todos. Ni Papandreu ni Papademos. Los despidos y recortes da igual quien los lleve a cabo, el político corrupto o el tecnócrata.

Mañana en España ganará Rajoy o, si todas las encuestas se equivocan, Rubalcaba. Da igual. ¿Acaso no se van a dedicar ambos a obedecer los dictados del sistema financiero? Ese es el programa que la Unión Europea marca para superar la crisis a la que nos llevaron la avaricia y el mal funcionamiento del sistema financiero. Los mismos que lo jodieron se postulan para arreglarlo. Y si para ello tienen que cargarse lo que sea se lo cargan. Hasta su propia definición de democracia –el gobierno de la mayoría- ha caído en desgracia.

Y en ese ambiente de preocupación por la prima de riesgo y la histeria de los mercados a algunos les entra la tentación de pensar que todo es lo mismo. Y ponen toda su confianza en ganar la lotería. El lunes seguirán mostrando su indignación ante la máquina de café. Yo no creo que sea inútil votar. Sólo hay que elegir a alguien que se plantee que hay alternativas y que sea capaz de ofrecer resistencia. Porque protestar siempre es más útil que resignarse.