Te vestirás de fiesta
con tu mejor color,
nos iremos juntos a bailar un rock´n roll
a la plaza del pueblo
donde nadie dudará de mi amor por ti.
Te contaré mi vida,
te cantaré mi amor,
apuraré de un sorbo mis días y viviré de amor,
pues es verano, mira como ríe el tiempo,
y es temprano para despedir tu amor.
Tal vez el mejor verano
sea el que hoy me das.
La Buena Vida
lunes, 10 de agosto de 2015
viernes, 31 de julio de 2015
Varufakis y el león Cecil
Aún estoy asumiendo la decepción. Soy inocente, pero no tanto como para pensar que los poderes fáctico-financieros fueran a asustarse por la negativa del pueblo griego a aceptar la agonía continua como forma de vida. Por ahí no esperaba nada.
Sin embargo, mi romanticismo me hacía soñar con que Grecia tuviera un plan B. Algo que pudiera librarle de reconocer lo que todos sabemos: los abusones y los matones siempre ganan. Pero a costa de resultar simplista, siento que Tsipras, acorralado, se ha salvado a sí mismo.
Y mientras asumía esta tristeza por una Europa perdida sin remedio, dos hechos me han despertado del letargo: la caza del león Cecil y la persecución a Varufakis.
Es terrible que un ser humano disfrute matando a un animal tan hermoso. Y es lógico y normal que la indignación llegue a las redes y a las calles. Cualquiera que haya visto el "Rey León", aunque sea un compulsivo comedor de chuletas, simpatizará con el majestuoso felino y despreciará al cazador yankee. Pero...y a Varufakis ¿quien le defiende? No les vale con la derrota, buscan castigar y humillar. No pararán hasta tener su cabeza en una bandeja.
En este vídeo, fragmento de la entrevista que le hicieron en Salvados, da su opinión sobre los políticos profesionales. Esos que ahora le persiguen.
Este otro es un sketch de una televisión alemana sobre el ex-ministro griego de Finanzas. Subtitulado en castellano.
Sin embargo, mi romanticismo me hacía soñar con que Grecia tuviera un plan B. Algo que pudiera librarle de reconocer lo que todos sabemos: los abusones y los matones siempre ganan. Pero a costa de resultar simplista, siento que Tsipras, acorralado, se ha salvado a sí mismo.
Y mientras asumía esta tristeza por una Europa perdida sin remedio, dos hechos me han despertado del letargo: la caza del león Cecil y la persecución a Varufakis.
Es terrible que un ser humano disfrute matando a un animal tan hermoso. Y es lógico y normal que la indignación llegue a las redes y a las calles. Cualquiera que haya visto el "Rey León", aunque sea un compulsivo comedor de chuletas, simpatizará con el majestuoso felino y despreciará al cazador yankee. Pero...y a Varufakis ¿quien le defiende? No les vale con la derrota, buscan castigar y humillar. No pararán hasta tener su cabeza en una bandeja.
En este vídeo, fragmento de la entrevista que le hicieron en Salvados, da su opinión sobre los políticos profesionales. Esos que ahora le persiguen.
Este otro es un sketch de una televisión alemana sobre el ex-ministro griego de Finanzas. Subtitulado en castellano.
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domingo, 28 de junio de 2015
#YoVoyConGrecia
Según publica en su Web, el lema de la Unión Europea es "Unida en la diversidad". Dicen que se refiere a la manera en que los europeos se han unido, formando la UE, "para trabajar a favor de la paz y la prosperidad, beneficiándose al mismo tiempo de la gran diversidad de culturas, tradiciones y lenguas del continente".
Viendo la actitud de sus ministros de Finanzas ayer y la rabieta que han pillado por el anuncio de la convocatoria de un referéndum para que la ciudadanía griega opine sobre las condiciones de Bruselas, creo que deberían cambiar la frase y reconocer que la prosperidad de algunos de los países del continente se la trae al pairo. Vamos, que las condiciones de vida de algunos europeos les preocupan lo mismo que a los negreros las de las personas a las que esclavizaban: lo justito para que no mueran antes de haberles expoliado.
Aunque igual los que actualizan la Web harían bien en ir buscando otro trabajo ya que la UE y su falso discurso de europeos sin fronteras se van ir al garete en breve. Y no por culpa de los griegos, precisamente.
¿Le queda a la Unión Europea algo de "credibilidad democrática"? ¿Qué hay más democrático que un referéndum? Un Gobierno tiene un dilema -circunstancias externas a su voluntad le obligan a ir contra su programa electoral- y decide preguntar a la ciudadanía su opinión.
Tsipas convoca un referéndum y se lo toman como un insulto. Le acusan de irresponsable. Y los medios de comunicación, que siempre son juez y parte, enseñan su patita. La Razón titula que es un cobarde -sólo le falta añadir que no tiene lo que hay que tener; lo mismo que tuvieron Zapatero y Rajoy- Para El País, Grecia se precipita hacia el abismo -como si le hubiera dado un ataque de locura-. Me quedo con El Diario: La UE abandona a Grecia a su suerte y la respuesta de Varufakis: "Creo que se ha abusado demasiado del término credibilidad. Creo que son los anteriores griegos los que carecieron de credibilidad y que son las instituciones las que carecen de credibilidad. Creo que no hay un lugar en el mundo en el que se vea tan claro cómo las políticas de austeridad han fallado".
Habría que hablar menos de la ineficaz UE y más de la tragedia griega. Los gastos de la deuda predominan sobre todos los demás gastos del Estado. De hecho, los préstamos, otras obligaciones de la deuda, los intereses y otros costes suponen el 56% de los Presupuestos.
Grecia, sola en su laberinto y todos nosotros -que si no somos griegos hoy lo seremos mañana- mirando la realidad desde la barrera o, peor aún, desde la pantalla de un ordenador plagadito de virus neoliberales.
Viendo la actitud de sus ministros de Finanzas ayer y la rabieta que han pillado por el anuncio de la convocatoria de un referéndum para que la ciudadanía griega opine sobre las condiciones de Bruselas, creo que deberían cambiar la frase y reconocer que la prosperidad de algunos de los países del continente se la trae al pairo. Vamos, que las condiciones de vida de algunos europeos les preocupan lo mismo que a los negreros las de las personas a las que esclavizaban: lo justito para que no mueran antes de haberles expoliado.
Aunque igual los que actualizan la Web harían bien en ir buscando otro trabajo ya que la UE y su falso discurso de europeos sin fronteras se van ir al garete en breve. Y no por culpa de los griegos, precisamente.
¿Le queda a la Unión Europea algo de "credibilidad democrática"? ¿Qué hay más democrático que un referéndum? Un Gobierno tiene un dilema -circunstancias externas a su voluntad le obligan a ir contra su programa electoral- y decide preguntar a la ciudadanía su opinión.
Tsipas convoca un referéndum y se lo toman como un insulto. Le acusan de irresponsable. Y los medios de comunicación, que siempre son juez y parte, enseñan su patita. La Razón titula que es un cobarde -sólo le falta añadir que no tiene lo que hay que tener; lo mismo que tuvieron Zapatero y Rajoy- Para El País, Grecia se precipita hacia el abismo -como si le hubiera dado un ataque de locura-. Me quedo con El Diario: La UE abandona a Grecia a su suerte y la respuesta de Varufakis: "Creo que se ha abusado demasiado del término credibilidad. Creo que son los anteriores griegos los que carecieron de credibilidad y que son las instituciones las que carecen de credibilidad. Creo que no hay un lugar en el mundo en el que se vea tan claro cómo las políticas de austeridad han fallado".
Habría que hablar menos de la ineficaz UE y más de la tragedia griega. Los gastos de la deuda predominan sobre todos los demás gastos del Estado. De hecho, los préstamos, otras obligaciones de la deuda, los intereses y otros costes suponen el 56% de los Presupuestos.
Grecia, sola en su laberinto y todos nosotros -que si no somos griegos hoy lo seremos mañana- mirando la realidad desde la barrera o, peor aún, desde la pantalla de un ordenador plagadito de virus neoliberales.
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sábado, 23 de mayo de 2015
Política es todo
En este día de reflexión voy a empezar de frente: no me creo a los ciudadanos del mundo. No me los creo. En realidad, me parece que se mienten a sí mismos. Todos somos de algún sitio. Nos guste más o menos, pertenecemos a algún lugar, a alguna etnia, a alguna clase social, incluso a alguna religión... Podemos borrarnos, renegar, resocializarnos y convertirnos; sí, sin duda tenemos capacidad para mudar de piel, para aprender y cambiar, para mejorar; en ese caso dejamos de ser de un barrio para pasar a ser de otro, pero siempre ubicados estamos. Sin límites no sabemos vivir el espacio.
Tampoco me creo a los apolíticos. En mi opinión, política es todo. Política somos todos.
Igual que no podemos vivir sin respirar, no podemos evitar hacer política todo el tiempo. Cuando compramos, cuando elegimos con quién y dónde estar, cuando comemos, cuando colaboramos en algo o con alguien, cuando protestamos y cuando aceptamos. Cuando nos resignamos y cuando nos vence el hartazgo. Todas esas decisiones individuales tienen consecuencias colectivas. Son políticas.
La campaña electoral se ha dejado sentir en mi casa. En un núcleo tan pequeño de población ha habido de todo: de entusiastas devoradores de debates televisivos a pasotas desengañados de mensajes y programas trillados. Y no podía faltar, porque me ataca siempre en el día de reflexión, el recuerdo romántico y agradecido a las
sufragistas que se lo pelearon para que yo tenga un derecho tan elemental y que no estoy dispuesta a desaprovechar. Me encanta votar. Lo haría más a menudo, si me dieran la oportunidad. Voto con las tripas, con la cabeza y con el corazón. Todo lo pongo yo en la papeleta.
Y animo a todos los que me rodean a participar, porque quien no vota deja que otra persona decida. Y esa también es una actitud política.
(Por cierto, siempre he tenido una duda: ¿De qué mundo son los que se autodenominan ciudadanos del mundo? ¿Del primero? ¿Del tercero? ¿Del mundo mundial?)
Tampoco me creo a los apolíticos. En mi opinión, política es todo. Política somos todos.
Igual que no podemos vivir sin respirar, no podemos evitar hacer política todo el tiempo. Cuando compramos, cuando elegimos con quién y dónde estar, cuando comemos, cuando colaboramos en algo o con alguien, cuando protestamos y cuando aceptamos. Cuando nos resignamos y cuando nos vence el hartazgo. Todas esas decisiones individuales tienen consecuencias colectivas. Son políticas.
La campaña electoral se ha dejado sentir en mi casa. En un núcleo tan pequeño de población ha habido de todo: de entusiastas devoradores de debates televisivos a pasotas desengañados de mensajes y programas trillados. Y no podía faltar, porque me ataca siempre en el día de reflexión, el recuerdo romántico y agradecido a las
sufragistas que se lo pelearon para que yo tenga un derecho tan elemental y que no estoy dispuesta a desaprovechar. Me encanta votar. Lo haría más a menudo, si me dieran la oportunidad. Voto con las tripas, con la cabeza y con el corazón. Todo lo pongo yo en la papeleta.
Y animo a todos los que me rodean a participar, porque quien no vota deja que otra persona decida. Y esa también es una actitud política.
(Por cierto, siempre he tenido una duda: ¿De qué mundo son los que se autodenominan ciudadanos del mundo? ¿Del primero? ¿Del tercero? ¿Del mundo mundial?)
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domingo, 10 de mayo de 2015
Ser madre
Se me pasan todos los acontecimientos, noticias y días importantes sin tiempo para comentarlos. Como el 3 de mayo,
Día Mundial de la Libertad de Prensa que suena tan bonito y sugerente, o la dimisión de Monedero que ha sido tema de editoriales periodísticos augurando quebrantos sin solución para Podemos. En fin, que tampoco es que importe mucho lo que pienso de esos asuntos, los nombro sólo para decirme a mí misma que tengo más ideas que tiempo libre.
Con las prisas casi se me olvida felicitar a mi madre en su día. Menos mal que como no se ponen de acuerdo sobre si el primer domingo o el segundo...el Día de la Madre se puede celebrar casi en cualquier fecha. Porque si algo define a las madres y las diferencia del resto de categorías/oficios es que no tienen días libres. Es un trabajo a tiempo completo.
A veces, una es madre contra todo y contra todos, sobre todo contra el mercado laboral y las "generosas" ofertas empresariales de congelar óvulos. Otras, la maternidad es un cruel castigo decidido por los poderes políticos e imposible de entender por una mente sana, como explica Maruja Torres en este artículo: Salvadla. Pero en situaciones de "normalidad", es decir, de maternidad deseada y responsable, ser madre es sinónimo de cuidar. Y aunque a los egocéntricos pueda sonarles fatal, cuidar da satisfacciones y te hace mejor persona. Siempre que sepas aprovechar la oportunidad, claro.
Las cosas sencillas de entender no necesitan de grandes discursos. Los seres humanos cuidamos y nos cuidan. Nadie sobrevive totalmente solo. Fuimos niños y nos ayudaron a crecer. Somos madres y acompañamos a nuestras criaturas hasta que aprenden a ser autónomas. Y en el camino, si se comparten de corazón sus sorpresas, sus emociones, sus descubrimientos y su felicidad por "hacerse grandes" se disfruta enormemente.
Amor de madre. Gabinete Caligari
Día Mundial de la Libertad de Prensa que suena tan bonito y sugerente, o la dimisión de Monedero que ha sido tema de editoriales periodísticos augurando quebrantos sin solución para Podemos. En fin, que tampoco es que importe mucho lo que pienso de esos asuntos, los nombro sólo para decirme a mí misma que tengo más ideas que tiempo libre.
Con las prisas casi se me olvida felicitar a mi madre en su día. Menos mal que como no se ponen de acuerdo sobre si el primer domingo o el segundo...el Día de la Madre se puede celebrar casi en cualquier fecha. Porque si algo define a las madres y las diferencia del resto de categorías/oficios es que no tienen días libres. Es un trabajo a tiempo completo.
A veces, una es madre contra todo y contra todos, sobre todo contra el mercado laboral y las "generosas" ofertas empresariales de congelar óvulos. Otras, la maternidad es un cruel castigo decidido por los poderes políticos e imposible de entender por una mente sana, como explica Maruja Torres en este artículo: Salvadla. Pero en situaciones de "normalidad", es decir, de maternidad deseada y responsable, ser madre es sinónimo de cuidar. Y aunque a los egocéntricos pueda sonarles fatal, cuidar da satisfacciones y te hace mejor persona. Siempre que sepas aprovechar la oportunidad, claro.
Las cosas sencillas de entender no necesitan de grandes discursos. Los seres humanos cuidamos y nos cuidan. Nadie sobrevive totalmente solo. Fuimos niños y nos ayudaron a crecer. Somos madres y acompañamos a nuestras criaturas hasta que aprenden a ser autónomas. Y en el camino, si se comparten de corazón sus sorpresas, sus emociones, sus descubrimientos y su felicidad por "hacerse grandes" se disfruta enormemente.
Amor de madre. Gabinete Caligari
viernes, 1 de mayo de 2015
Me gusta ser una ... turista
Creo que hoy, 1 de mayo, es el mejor día para hablar de vacaciones, ya que las vacaciones pagadas para los trabajadores son -además de un indicador de la salud de los derechos laborales de una sociedad- el punto de apoyo sobre el que se desarrolla el turismo.
Parece que lo hemos olvidado, pero hasta hace unas décadas aquí sólo viajaban los ricos. Si hacemos un repaso a los países que visitaron nuestros padres, los que hemos visitado nosotros y los que han visitado nuestros hijos queda claro el cambio. La respuesta a la pregunta: ¿a qué edad te subiste por primera vez a un avión? da muchas pistas.
Todo esto es para contar que he tenido vacaciones, he estado de viaje y me he percatado, una vez más, de lo mucho que me gusta ser turista. Al contrario de alguna gente cercana a mí que se avergüenza si le descubren como integrante de una excursión de "guiris", yo tengo asumido que todos somos "guiris" para otros y no me parece deshonroso hacer turismo. Es la forma que tengo para saciar -aunque sea superficialmente- mi curiosidad sobre otros lugares y realidades.
Así que en abril he sido turista y, como tantas otras veces, he sido feliz.
La sorpresa ha sido descubrir el desdén y superioridad con que algunos trabajadores de la industria del turismo tratan a los "nuevos" turistas - o sea, a la gente como yo, con limitaciones de tiempo y dinero para viajar-. Al parecer, antes -del inicio de los vuelos baratos, del turismo de masas, de la "crisis"- todo era mejor. Según mi informante (un guía italiano cercano a la jubilación y con mucha jeta, puestos a decirlo todo) "antes" un turista se gastaba 3.000 euros en unas vacaciones y ahora por esa misma cantidad pretende hacer 3 viajes de 1.000 euros cada uno. !Inaudito!
Que el grupo de italianos y alemanes que custodiaba no era de su agrado se notaba, podéis creerme. Su baja consideración para con los viajeros con un ajustado poder adquisitivo me recordó a esos trabajadores que nunca hacen huelga, ni apoyan ninguna reivindicación laboral, ni siquiera asisten a asambleas, porque se creen que la cosa no va con ellos. Pasan como levitando para no enfrentarse a la realidad: sólo hace un siglo que llevamos zapatos y en muchos lugares la mayoría aún camina descalzo.
Según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), dependiente de Naciones Unidas, en 2014 hubo 1.138 millones de turistas internacionales que traspasaronn alguna frontera. En 1950 fueron 22 millones. En mi opinión, es un indicador de bienestar.
Parece que lo hemos olvidado, pero hasta hace unas décadas aquí sólo viajaban los ricos. Si hacemos un repaso a los países que visitaron nuestros padres, los que hemos visitado nosotros y los que han visitado nuestros hijos queda claro el cambio. La respuesta a la pregunta: ¿a qué edad te subiste por primera vez a un avión? da muchas pistas.
Todo esto es para contar que he tenido vacaciones, he estado de viaje y me he percatado, una vez más, de lo mucho que me gusta ser turista. Al contrario de alguna gente cercana a mí que se avergüenza si le descubren como integrante de una excursión de "guiris", yo tengo asumido que todos somos "guiris" para otros y no me parece deshonroso hacer turismo. Es la forma que tengo para saciar -aunque sea superficialmente- mi curiosidad sobre otros lugares y realidades.
Así que en abril he sido turista y, como tantas otras veces, he sido feliz.
La sorpresa ha sido descubrir el desdén y superioridad con que algunos trabajadores de la industria del turismo tratan a los "nuevos" turistas - o sea, a la gente como yo, con limitaciones de tiempo y dinero para viajar-. Al parecer, antes -del inicio de los vuelos baratos, del turismo de masas, de la "crisis"- todo era mejor. Según mi informante (un guía italiano cercano a la jubilación y con mucha jeta, puestos a decirlo todo) "antes" un turista se gastaba 3.000 euros en unas vacaciones y ahora por esa misma cantidad pretende hacer 3 viajes de 1.000 euros cada uno. !Inaudito!
Que el grupo de italianos y alemanes que custodiaba no era de su agrado se notaba, podéis creerme. Su baja consideración para con los viajeros con un ajustado poder adquisitivo me recordó a esos trabajadores que nunca hacen huelga, ni apoyan ninguna reivindicación laboral, ni siquiera asisten a asambleas, porque se creen que la cosa no va con ellos. Pasan como levitando para no enfrentarse a la realidad: sólo hace un siglo que llevamos zapatos y en muchos lugares la mayoría aún camina descalzo.
Según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), dependiente de Naciones Unidas, en 2014 hubo 1.138 millones de turistas internacionales que traspasaronn alguna frontera. En 1950 fueron 22 millones. En mi opinión, es un indicador de bienestar.
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miércoles, 1 de abril de 2015
Sólo se trata de vivir
Bella canción interpretada por la hermosa voz de Silvia Pérez Cruz
"...creo que nadie puede dar una respuesta, ni decir en qué puerta hay que tocar...creo que a pesar de tanta melancolía, tanta pena y tanta herida sólo se trata de vivir"
"...creo que nadie puede dar una respuesta, ni decir en qué puerta hay que tocar...creo que a pesar de tanta melancolía, tanta pena y tanta herida sólo se trata de vivir"
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