sábado, 29 de mayo de 2010

Se trata de personas...

Seguramente por mi juventud, el final de la primavera me pilla siempre estresada, estudiando para pasar los exámenes. Así que en estos días no tengo tiempo más que para leer los titulares de prensa, pero gracias a un amigo he tenido conocimiento de estos dos vídeos que quiero compartir.

El primero es una entrevista que Iñaki Gabilondo hizo este pasado jueves, en CNN+, al presidente de ATTAC España, Carlos Martínez. ATTAC, Asociación por la Tasación de las Transacciones y por la Ayuda a los ciudadanos, es un movimiento internacional surgido en Francia, en 1998, que propone, entre otras cosas, el control de los mercados financieros y la supresión de los paraísos fiscales. La entrevista es muy interesante y da una idea clara de lo que supone la dictadura del mercado y de como se puede controlar el alma social con cinco canales de televisión (pone el ejemplo de Berlusconi en Italia).

En el segundo, Daniel Cohn-Bendit, europarlamentario verde, denuncia la hipocresía de la "ayuda" a Grecia. La intervención está fechada el día cinco de mayo y viéndola ahora resuena fuerte la frase que dirige a los europarlamentarios españoles: "Verán ustedes lo que va a pasar en España cuando empiecen los problemas".

viernes, 14 de mayo de 2010

Todo el mundo está majara

O la majara soy yo. Y por eso sufro un estado continuo de indignación.

Es como vivir en un juego del monopoli, a lo grande. Quien maneja el capital va comprando calles y poniendo casitas, y cobrando. Cuanto más tiene más cobra. Cobra a las fichas por todo: por pasar, por quedarse, porque sale tarjeta roja, porque suben los suministros, porque le da la gana..., que para eso es el dueño y marca las reglas.

Por encima de esos que se creen importantes están los otros, los dueños de los dueños. No necesitan levantar edificios, ni tirar los dados. Son directamente los amos del dinero. Manejan los billetes de colores en una estratosfera inalcanzable, lejos de la tierra y la economía reales. Mientras, las fichitas siguen entretenidas en competir entre ellas parar dar vueltas al tablero, a ver quién corre más. El sistema funciona. Todo va bien.

La avaricia desmesurada emborracha el optimismo hasta que llega la resaca. Puf! Crisis financiera mundial. Agujeros negros que se comen fortunas y amenazan la vida como la conocemos -eso nos cuentan- . Entonces, todos los avariciosos resacosos miran hacia el dinero público. El de todos, el de nadie. Hay que salvar a los bancos. O eso o la hecatombe. A cambio, prometen repensar el capitalismo.

Eso fue hace unos meses. Ahora -dicen- estamos en otro escenario. Los Estados están endeudados, necesitan con urgencia créditos y ayudas de organismos supranacionales. Al chantaje lo llaman rescate -eso en Grecia, aquí ni siquiera le ponen nombre-.

Ya no hay tiempo para reflexionar. Tenemos que creernos que la crisis es culpa de todos. Porque todos somos unos ladrones, unos especuladores, unos tramposos pecadores. Ahora toca sacrificarse, ser austeros, renunciar, resignarse. O eso, o el sistema se hunde...

¿Y qué hacen las fichitas? Pelearse entre ellas: que si las verdes tienen demasiada suerte porque no pueden ser despedidas, que si las azules han llegado las últimas y se creen iguales que las otras, que si las rojas...¿Dónde están las rojas?

!Qué carajo de sistema estamos sosteniendo! ¿Es qué nadie se va a cuestionar quién manda aquí? Veo a los brujos de la tribu reírse a carcajadas mientras nos hacen bailar al son de los tambores.

viernes, 30 de abril de 2010

Los límites de la solidaridad

Sólo puede decidirlos cada uno. Como con la militancia política, el voluntariado y tantas otras cosas, no vale decir a otros lo que hay que hacer.

“Les ofrecimos 6.000 euros y no quisieron subir” declaraba Juanito Oiarzabal clamando contra los sherpas mientras lamentaba la muerte de su compañero de expedición ¿Cuánto vale la vida de un sherpa?

“No ha habido solidaridad”. Es triste escucharlo y demasiado fácil publicarlo. En los momentos de profundo dolor hay personas que callan y otras que sueltan todo lo que les sale de las tripas. No sé si es ético que los medios se aprovechen de esa debilidad

¿Se podía haber hecho más por rescatar a Toto Calafat? No tengo ni idea.

Lo que está claro es que al montañero le abandonaron sus fuerzas. En la lucha contra los propios límites, a 8.000 metros de altura, el ser humano sólo cuenta con su fortaleza física y mental. Y alguien que se arriesga a una ascensión al Annapurna lo sabe. Tiene que saberlo. Tolo perdió el partido cuando no calibró bien su capacidad, su resistencia para subir y volver. Hay quien dice que sus compañeros también le dejaron solo, preocupados por su propia supervivencia (nadie sabrá nunca si otra decisión no hubiera acarreado una tragedia mayor en número). Y le abandonó también la suerte cuando las circunstancias adversas impidieron que el helicóptero y las dos personas que acudían a auxiliarle –impresionante generosidad la del rumano Horia Colibasanu que vivió la dramática agonía de Iñaki hace dos años en el mismo escenario – llegaron tarde.

Es muy triste. Y no es justo decir que los sherpas podían y no quisieron, que tenían miedo, que ni por dinero. Dawa, el sherpa que acompañó a Tolo en la ascensión, -que subió con la misma dificultad y el mismo esfuerzo-, se quedó con él a pasar la primera noche. Hasta que se puso en camino para pedir ayuda, porque él solo poco podía hacer. Otro sherpa, Sonam, salió a auxiliarle. Once horas solidarias pasó en su busca. Anduvo y anduvo pero no pudo llegar hasta donde estaba.

¿Cuántos nombres propios de sherpas conocemos? Empleados a sueldo, que no entran en las listas de famosos por hollar las cimas más altas y sin embargo están allí. Silenciosos porteadores de material, nunca son los protagonistas de la crónica feliz. ¿Por qué tendría un sherpa que jugarse la vida para salvar la de un alpinista perdido?

Se dicen muchas cosas hirientes cuando se está herido. Lo cierto es que el mallorquín bajaba al extremo de sus posibilidades. Exhausto. En el límite de la vida. Y la perdió.

Un respeto a su memoria. Un respeto a lo supervivientes.

viernes, 23 de abril de 2010

Libros y rosas



"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca". Jorge Luis Borges.

lunes, 12 de abril de 2010

Absolución ¿Y ahora qué?

El Tribunal de la Audiencia Nacional ha sentenciado que nunca hubo motivo para cerrar Egunkaria, detener a sus directivos y hacerlos pasar por un proceso de siete largos años.

Si lo hubo, el motivo no se acomoda a la Constitución española de 1978. Hay que buscarlo en otro lugar, no en el ordenamiento jurídico. Habrá quien siga justificando el atropello -sólo hay que leer algunos comentarios de foros- pero los motivos son otros (quizá que contra lo vasco todo vale..). Además, las acusaciones no estaban basadas en pruebas sino en suposiciones y mala leche.

La sentencia merece una lectura. Tiene párrafos interesantes como el que habla de que "el cierre temporal de un medio de comunicación impreso de periodicidad diaria como medida cautelar es de difícil encaje en nuestro ordenamiento jurídico" o el que recuerda el principio de presunción de inocencia que "implica también que inicialmente toda persona acusada debe presumirse inocente" y es la acusación la que debe probar el hecho delictivo.

Pone énfasis en desmontar lo artificioso de la hipótesis acusatoria. Textualmente: "No basta con que una organización criminal -ETA en este caso- utilice a personas físicas o jurídicas en su proyecto criminal, sino que es preciso que se demuestre que los utilizados (...) eran conscientes y actuaron voluntariamente en auxilio de la banda terrorista".

!Qué descanso! O sea, aquello que se les decía a algunos detenidos de que "usted es de ETA pero no lo sabe" no atiende a derecho.

Absueltos. Un largo suspiro de alivio ha salido de muchas gargantas. Los portavoces de los partidos se felicitan por el fallo y el buen funcionamiento de la justicia española. Pero ¿la absolución repara el daño? ¿Hace justicia?

Oskar Matute, portavoz de Alternatiba, es el único que se ha diferenciado del tropel. Ha reclamado al Gobierno Vasco que lidere una denuncia contra quieres han infligido un daño irreparable a la sociedad vasca con el cierre de Egunkaria.

Concluimos, por tanto, que Martxelo Otamendi es inocente. También lo era cuando denunció haber sido torturado. ¿Van a decir algo sus señorías al respecto? Podrían empezar por ver la entrevista que le hicieron en la televisión catalana donde explica lúcidamente porqué se permite la tortura sistemática. Qué tal si la pasan por ETB en prime time.

Es un buen ejercicio repasar las hemerotecas y recordar lo que algunos dijeron los días posteriores a las detenciones. Aquí un pequeño ejemplo.

¿Y los colegas? ¿Cuántos editoriales protestaron por el cierre? ¿Cuántos condenaron sin pestañear a los detenidos? Pluralismo, libertad de expresión y de información… Es más fácil firmar manifiestos cuando los hechos suceden lejos de casa. ¿Y dónde han estado los de Reporteros sin fronteras? No hay ni una referencia en su página Web. La sección española se presenta con una frase: “Si no lo contamos, no existe”. Justamente, de eso se trata.

sábado, 27 de marzo de 2010

Antes de partir...

Siempre me entra la flojera. Justo un par de días antes, porque la víspera suelo estar tan atareada que ya no hay sitio para la pereza.

Hay quien me dice que no es sano estar pensando en un nuevo destino tan pronto como se vuelve del último viaje, pero yo no veo que sea tan malo encadenar una ilusión con la siguiente. Porque a mí viajar me ilusiona. El problema es el cansancio. A veces no ando sobrada de energía y para moverse hace falta.

! Hay tanto por ver!

Tengo grabada en la memoria la decepción que sufrí, de cría, cuando me percaté de que no importaba cuántos años viviera ni cuánto tiempo le dedicara: nunca conseguiría leer todos los libros interesentes escritos, ni siquiera en un sólo idioma. Se me cayeron encima todos los límites. Tanta curiosidad no se puede saciar en una sola vida.

Pero antes de partir sólo veo los inconvenientes -soy de las que mete en la maleta remedio contra todo- porque contra lo que pueda parecer mis viajes no son huidas. A mí me encanta estar aquí, donde estoy. Es justo adonde siempre quiero volver.

Viajando me reafirmo en lo corto que es el tiempo de la novedad y lo extenso que resulta el de la repetición. Sé que la necesidad me libera la lengua, que en todas partes hay gente amable, que los hoteles de cuatro estrellas me gustan más que los de tres y que, en realidad, en cualquier sitio se puede estar bien si no te duele nada.

Vale. No se puede plantear la existencia como una carrera contra el tiempo, pero, en serio, siete vidas serían aún poco...

sábado, 20 de marzo de 2010

Cada vez nos conformamos con menos

Se lo escucho decir a Enric González en la entrevista que quería adjuntar pero el programa no me deja (se puede ver en http://www.youtube.com/watch?v=Bi3ZruAgEPQ) y hago mía la frase. Es verdad.

El poder de la masa reduce la exigencia. El “entre todos” se utiliza para diluir cualquier cosa, como si unos no fueran siempre más responsables que otros. Esta es la tendencia actual: todos opinando sobre todo. Cuanto menos se sepa del tema, mejor. La tertulia mal entendida. ¿Qué es Belén Esteban sino la vulgaridad elevada a líder de opinión? Tener méritos es un desmérito. No es que todas las opiniones valgan igual es que parece que valen más las menos facultadas. Es una trampa.

Me cuentan un ejemplo. Un equipo de trabajo dedica semanas a elaborar un plan estratégico -el tema da igual- , discusiones, reflexiones, un canto a la transversalidad, hasta lograr el consenso. Paren un texto. En la última sesión, la de la corrección definitiva, se incorpora un nuevo miembro. El recién llegado no sabe nada del asunto ni del proceso. Es ajeno. “Una visión sin prejuicios” dice el jefe (a veces, al conocimiento algunos lo llaman prejuicio). Se le requiere opinión, qué entiende, qué le disgusta… Suelta lo que puede, lo que se le va ocurriendo. El jefe, hábil manipulador, utiliza las afirmaciones que le convienen para acabar modelando el discurso consensuado según sus preferencias. El argumento: el nuevo -el ignorante- tiene una visión más limpia.

Nos hacen creer que participamos pero o damos la opinión que le gusta al poder o nos explusan a los márgenes. Sólo hay que escuchar las noticias.

Un grupo de hombres extranjeros, de vacaciones, entra a un supermercado el mismo día que un tiroteo en un paraje cercano deja un policía muerto. Sospechosos. Sus rostros en todos los telediarios. Incluso se les reparten nombres y cargos. El fomento de la delación lleva a esas cosas. A alguien le pareció, el siguiente se lo creyó y el tercero envió la orden de búsqueda y captura. ¡Como ese sea el rigor que usan para todo!

También nos hablan de Roldán, el cargo político farsante que robó a manos llenas. Va en autobús en el que será su último recorrido de la cárcel a la ciudad. Lleva haciéndolo cinco años. Desde que le concedieron el régimen de semilibertad. Pero la de hoy es la definitiva. Dormirá en casa de sus padres. Intenta hacernos creer que no tiene dónde caerse muerto. Sin embargo, fuentes de la investigación le adjudican un piso en París y una villa en las Antillas, además de millones de euros en paraísos fiscales. Nada se ha podido hacer para recuperar el dinero. Todavía le veremos en un programa de telebasura reclamando para sí el salario social. Y será líder de audiencia.