domingo, 20 de abril de 2014

Aberri Eguna, en el recuerdo


Dicen que las personas mueren cuando nadie las recuerda. Yo en Aberri Eguna siempre me acuerdo de mi padre. Y de cómo nos llevaba de excursión en autobús, junto a las familias de todos sus amigos de cuadrilla, para celebrar un día que estaba prohibido nombrar. Era emocionante escucharles cantar tras los postres. Esto es por él.




(Por cierto, la última vez que yo me reuní con otros vascos para comer un Domingo de Resurrección fue en el 2010, en la Euskal Etxea de Nueva York; y me lo pasé muy bien. Es sabido que nosotros tenemos que encontrarnos fuera del pueblo para saludarmos como amigos).

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