sábado, 12 de mayo de 2018

Fado alado

Preciosa la canción y preciosa la voz de Ana Moura
 Letra y música de Pedro Abrunhosa.






Não há Amor com mais tamanho, Que este Amor por ti eu tenho, Voo de pássaro redondo, Que não aporta no beiral. Não há Amor que mais me leve, Que aquele em que se escreve, Ai... Lume brando, Paz e fogo, E a Luz final.

viernes, 27 de abril de 2018

Espanto

Estoy aterrada, realmente consternada, tras conocer el fallo del juicio sobre la violación ocurrida durante las fiestas de San Fermín de 2016. La rabia me ha dejado muda.

He ido al diccionario. Al de la RAE, que no es precisamente feminista. Esto es lo que dice:  "Violación: delito consistente en violar=tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad". En contra de su voluntad. O sea, que si tu voluntad no es follar -estés donde estés y como estés, lo que incluye estar sola de juerga a altas horas de la madrugada y haber bebido- , y te están follando es que te están violando. No veo que sea tan difícil de entender. Lo comprende cualquiera que sepa leer. Incluso alguien que haga voto de castidad y no haya follado nunca puede entender lo que es una violación.

Los jueces saben leer. Deduzco por tanto que no han creído a la víctima. Uno de ellos insinúa que la chavala está disfrutando mientras la violan. Dicho de otra forma: no sufrió lo suficiente; no fue suficientemente vejada, humillada, agredida, cosificada, sometida... Necesita más para considerarla violada. Más dolor para que la Justicia la tenga en cuenta ¿Se puede ser más perverso?

Espero que a la valiente mujer que denunció le lleguen nuestro calor y nuestro cariño. Que sepa que no está sola. Y que le agradecemos enormemente que no callara, que se atreviera a contarlo, y que, en una situación tan dramática y desgarradora, optara por la vida, por seguir viva, por sobrevivir y no engrosar la lista de mujeres mártires muertas a manos de sus agresores. Porque viva la queremos. Junto a nosotras, bailando. Con las banderas moradas al viento. Esas mismas banderas moradas que convierten nuestro miedo en fortaleza colectiva.


domingo, 11 de febrero de 2018

Song for Bilbao



Pat Metheny

eta Gari

domingo, 4 de febrero de 2018

Itsasoan euria

Igande honetako kanta. Gerardo Markuletaren hitzak Mikel Urdangarinen ahots zoragarrian.



sábado, 3 de febrero de 2018

Si Woddy Allen fuera mi amigo...

A raíz de las denuncias de agresiones sexuales en Hollywood (primero contra el poderoso productor Harvey Weinstein y a continuación contra muchas otras celebridades) y del sonoro movimiento  #MeToo  creado por las valientes actrices ha surgido una potente ola que visibiliza el acoso y la impunidad de esos depredadores pero también se está llevando consigo la presunción de inocencia de todos los hombres.

Son contadas las voces que se atreven a defender a los señalados por el dedo acusador. Diane Keaton ha sido la excepción al declarar que Woddy Allen es su amigo y sigue creyendo en él. Mientras todos le repudian ella confía en su versión.

La apreciación sobre la maldad intrínseca de los hombres en la cultura patriarcal divide a las feministas a menudo, quizá no públicamente, pero sí en debates y discusiones internas. Y se puede simplificar en una toma de postura ante dos interrogantes: a priori y hasta que se demuestre lo contrario, ¿hay que creer siempre a las mujeres? ¿hay que condenar siempre a los hombres?

Lo que voy a relatar ocurrió realmente y solo tiene la importancia que cada cual le quiera dar.  Eran  los primeros años de la década de los 80. El aborto estaba penalizado pero había maneras de salir del apuro sin jugarse la vida. Solo había que saber dónde y a quién acudir. En ese contexto, feminista A pide ayuda a feminista B -que trabajaba en un centro de planificación familiar y era suficientemente conocida-. Feminista B le suelta la primera pregunta a la embarazada, sin aviso ni excusa: "¿Quién ha sido el agresor?". Feminista A, sorprendida y enojada al cincuenta por ciento, se escucha a sí misma justificando que agresor ninguno, que ha tenido sexo con su pareja, que lo hacen a menudo y disfrutan mucho los dos, pero esta vez han tenido un problema con el condón...

Feminista A salió muy molesta de la conversación y convencida de que feminista B tenía una idea muy negativa sobre todos los hombres que en el mundo habitan. Una idea muy diferente de la suya y de su experiencia. Donde una veía "mujer amada" la otra veía "mujer agredida".

Yo he conocido y conozco a hombres buenos. Mi padre lo era. Machista sin duda, condicionado por su tiempo y su educación, pero respetuoso con las mujeres. Siempre. Con todas las mujeres. He tenido y tengo parejas y amigos que me han acompañado y me acompañan en la vida sin agredirme ni acosarme. A ninguno de ellos me los puedo imaginar como abusadores y violadores.

No soy amiga de Woddy Allen y no tengo opinión fundada sobre el caso, pero si Allen fuera mi amigo habría dicho lo mismo que Keaton.

Porque todos los hombres no son iguales. Y todas las mujeres tampoco.

domingo, 7 de enero de 2018

Punto y seguido

Se acaban las fiestas de los atracones. Aparcamos el azúcar y volvemos a la verdurita, porque la única operación bikini que funciona es la que se empieza en enero. Es tiempo de balances y propósitos. Yo estoy satisfecha de mi 2017. Superé alguna prueba difícil, disfruté cuando tuve ocasión y mantuve la serenidad y la curiosidad despiertas.

He aprendido. Y mientras aprendo, lo que sea, siento que estoy viva. Y, muy importante, no he sufrido para aprender (cada vez soy más crítica con las teorias que proclaman la autosuperación por la vía del abandono de la zona de confort, pero de eso ya hablaré otro día, que da para mucho). Así que me planteo el cambio de calendario como un punto y seguido, tranquilamente.

Entre los nuevos propósitos, uno que ya estoy cumpliendo: llevar un bolso más pequeño. Seguiré siendo una mujer con bolso (como explicaba en aquella lejana primera entrada en este blog), pero deseo que sea más liviano, con menos peso. A ver si lo consigo. Leggerezza (ligereza) es mi nuevo mantra.

En 2017 me interesé por el mundo youtuber - que me quedaba bastante lejos- . Descubrí muchos vídeos y canales que no me aportan nada de nada y alguno interesante. Este que os dejo aquí de muestra es del canal de Kikillo, un chaval andaluz que se hace querer. 

Alegría de youtuber para comenzar con buen pie.



domingo, 10 de diciembre de 2017

Mis sueños me hablan

Tengo una amiga, A, que cree ciegamente en que las cosas pasan por algo y en que atraemos nuestra suerte. Se leyó entusiasmada El secreto y habla del destino como consuelo a muchas de las contrariedades de su vida -que por otra parte, no han sido tantas- . Yo observo una contradicción entre defender, al mismo tiempo, que el pensamiento positivo lo consigue todo y que lo que tiene que suceder sucederá. Le animé a leer Sonríe o muere, pero me dijo, con indulgencia, que no tengo arreglo, que siempre he sido una descreida y además ahora soy una aguafiestas.

Tengo un amigo, B,  al que le gustaría prohibir las referencias a los Reyes Magos en la televisión. Le parece muy grave que se engañe a las criaturas con figuras como el Ratoncito Pérez o Maritxu Teilatukoa en vez de explicarles, simplemente, que los dientes de leche se caen para ser sustituidos por los dientes permanentes. Lleva una cruzada personal contra el Reiki y otras pseudociencias: va arrancando y tirando a la basura cada cartel que se encuentra sobre el tema. Solo acepta lo que la Ciencia defiende. Yo le digo que su fe inquebrantable se ve reforzada por dos circunstancias: es hombre y no tiene hijos. A las mujeres la Ciencia nos ha tildado de histéricas y nos ha agredido de mil formas. Las mentiras científicas sobre las mujeres forman parte del acervo cultural y no desaparecen al mudar de dentadura.

Tengo que decir que soy amiga de ambos, con esa amistad de años de roce y cariño, pero no convivo con ninguno de los dos. Seguramente, no podría. Es factible discutir sobre las opiniones pero las creencias no se negocian. Lo vemos cada día.

Entre el pensamiento positivo como forma de control social y la Ciencia como nueva religión yo me quedo con mis sueños. Mis sueños me hablan, me dan consejos y me muestran el camino por el que transitar para deshacer mis preocupaciones o, al menos, aligerarlas. No voy a escribir un libro sobre ello ni intento convencer a nadie de las ventajas que supone dormir más y mejor para soñar suficiente, pero os aseguro que nada me aclara tanto las ideas como pegar la cabeza a la almohada y ponerme a soñar sin premeditación. Me acuesto con la pregunta y me levanto con la respuesta.

Seguramente, A y B tendrán su propia teoría sobre mi experiencia y llevarán la explicación a su terreno. Yo les pondría juntos a discutir sobre el asunto, mientras me echo una siesta.