domingo, 1 de noviembre de 2009

Sonrientes en el Metro

La publicidad tiene mala fama, pero a menudo la basura televisiva está en los programas contenedor y lo mejor de la programación son los anuncios. Para hacer justicia hay que reconocer que hay campañas geniales como la que ha lanzado Volkswagen. Es un concurso en que el se premia con 2500 euros la mejor idea para cambiar un comportamiento mediante una acción divertida.

“The Fun Theory” (La teoría de la diversión) que así se llama la campaña, consiste en invitar a las personas a cambiar de hábitos hacia otros más ecológicos o respetuosos con el medio ambiente (y de paso a animarles a usar autos ecológicos, que es lo que Volkswagen quiere vender) haciendo las cosas más divertidas.

Hay tres ejemplos de estos cambios de actitud –y de lo efectiva que es la curiosidad para conseguir que los humanos hagamos algo nuevo- en la página thefuntheory.com El más logrado es el de unas escaleras convertidas en piano, que podéis ver al final de esta entrada. Está grabado en el Metro de Estocolmo. Todos salen contentos. Y cualquiera que utilice el metro sabe que no es habitual encontrar gente sonriente.

Otro ejemplo de publicidad inteligente, -y efectiva habría que añadir-, fue la campaña que organizó el estado australiano de Queensland a principios de año. Ofrecía “El mejor trabajo del mundo” unas vacaciones pagadas de seis meses en una isla rodeada de un fondo marino impresionante, la Gran Barrera de Coral.

El concurso lo ganó un joven británico que tiene como única obligación la de escribir un blog con sus experiencias sobre el placer de no hacer nada. (http://www.islandreefjob.com/) Se trataba de reactivar el turismo. No sé en cuánto se haya multiplicado el número de visitantes pero desde luego consiguieron que se hablara del lugar. Y es que los inventores de la campaña sueca tienen razón, todo es más fácil si es divertido.


http://www.youtube.com/watch?v=2lXh2n0aPyw

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