miércoles, 18 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible" día 4: EL APLAUSO DE HOY, PARA LOS Y LAS INFORMÁTICAS

Con las manos resecas de tanto gel desinfectante, quiero mandar mi aplauso más sentido a los y las informáticas. Servicio mínimo imprescindible en estos tiempos digitales, virtuales y en la nube. Valéis un montón; mucho más de lo que os pagan. Biba zuek!

Más que en la nube, se diría que algunos dirigentes -los que nos mandan, para entendernos- han estado en la luna de Valencia. Tanto dossier de prensa mañanero, tanto asesor de comunicación, tanto briefing y think tank, y no se han enterado de la que nos llegaba. Ahora resulta que no hay mascarillas, no hay geles, no hay pruebas para todo sospechoso, ahora cierran, luego abren ...

Se han hecho muchos chistes con el espécimen acumulador de papel higiénico y legumbres..., mejor nos iría si los del coche oficial hubieran sido más previsores. Ya sé que generalizar no es bueno. Pero no me negaréis que sentís lo mismo que yo: el tren nos está pasando por encima mientras deciden si bajan la barrera.

Es víspera de fiesta, no nos amarguemos. Una canción optimista.

martes, 17 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible" día 3: !HAY QUE MOVERSE, GENTE!

Hoy voy a ser breve. El sedentarismo mata. Más despacio y con menos escándalo que el COVID 19, pero nos fulmina. Si ya de normal nos movemos poco, ahora que nos recluyen vamos a batir nuestro récord. Así que hay escuchemos al cuerpo: las piernas piden andar; el culo no quiere estar siempre aplastado a la silla; los hombros gritan para que los tengamos en cuenta..

Normalmente estamos sordos a sus requerimientos. Este es el momento de querernos y mimarnos. Y de cambiar de hábitos. Si queréis más información esta página la tiene: M de movimiento.

Hay que intentar salir de esto mejor de lo que entramos. En todos los sentidos. Las excusas no valen. Un paquete de arroz en cada mano sirve igual que unas mancuernas. Y la falta de espacio no es problema. Mirad lo que se mueve Cassandra Fox, en el salón de su casa y en solo 7 minutos...




lunes, 16 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible" día 2: EL TELETRABAJO ES UN CUENTO

Hoy, lunes laborable, vamos a comprobar hasta que punto teletrabajar es una fantasía para miles y miles de personas. Los vehículos particulares tomarán las carreteras y a los mismos a los que ayer se les exigía quedarse en casa se les obligará a acudir al puesto de trabajo, !Es la economía, amigo! La salud es lo primero, pero no para todos.

Vivimos en una ilusión.  La normalidad para unos es un deseo inalcanzable para la mayoría. Esta situación excepcional deja en evidencia que en nuestro día y día hay clases. Clases sociales, de las de toda la vida. Para empezar, no todas las personas tienen una casa en la que confinarse.

Pero no nos pongamos tiquismiquis. Hay albergues municipales. Aceptemos que en esta situación todo quisqui tiene donde cobijarse. Vamos a centrarnos en la población activa. Algunas personas podrán trabajar desde casa, seguro que sí, y es estupendo, pero hay una larga lista de oficios y tareas que no se realizan por Internet.

Sabemos que las vacas no se ordeñan solas, ni las verduras se teletransportan a la tienda. Para llenar la despensa dependemos del primer sector -nunca suficientemente valorado- , de transportistas y reponedoras; de cajeras -¿cuántas interacciones puede llegar a tener una cajera en su jornada laboral?- Las limpiadoras, con su discreta e imprescindible labor, no pueden quedarse en casa sin que se note. Así que para alimentarse y mantener la higiene lo digital no nos vale.

Pongamos la vista en una gran empresa: la oficina se puede trasladar, pero la cadena de montaje no. No quiero aburriros, haced vuestras propias listas. Esta es una buena ocasión para reflexionar sobre la diferencia entre valor y precio. Quizá, seguramente, los imprescindibles no son los mejor pagados. ¿Cuánto cobra un/a influencer? ¿Y un/a tertuliana del cotilleo?







domingo, 15 de marzo de 2020

Confinamiento "flexible", día 1: PASEANDO LA BARRA DE PAN

Frente a mi ventana hay un solar: un espacio amplio de hierba que el Ayuntamiento acondiciona como aparcamiento en verano. Son bastantes metros. El edificio contiguo queda lo suficientemente distante como para poder tomar el sol en el balcón sin sentir que te miran. La campa tiene una  entrada para vehículos, cerrada durante ocho meses al año. Hay acera por los cuatro lados. Es un espacio vacío y limpio que hoy ha empezado a ser apreciado por un inusual tipo de persona: el paseante de pan.

Las medidas de confinamiento permiten sacar un rato al perro, pero no a las criaturas -sorprendente-; puedes ir a por tabaco, a la peluquería a hacerte unas mechas, y a trabajar, por supuesto, (debe ser que los centros de producción se contemplan como oasis asépticos ); pero no puedes darte una vuelta por ahí sin más motivo que la falta de aire. Así que las personas ansiosas se están inventando excusas y truquitos para no parecer unos insolidarios irresponsables. Algunos de mis vecinos han empezado a pasear con una barra de pan en la mano. Se dan unas vueltas por el solar, pisan la acera; de nuevo la hierba y, así durante una media hora. Con el pan como salvoconducto.

Los veo deambular en este domingo de entrenamiento -las restricciones deberían notarse más a partir de mañana - y pienso que lo van a pasar muy mal. Va a ser la suya una dura lucha entre el yo y el nosotros. Entre el individualismo y el bien común. Porque, claro, qué tiene de malo que yo -solo yo- me vaya a la playa o al monte... Nada, si no fuera porque otros muchos "yos" piensan lo mismo y se van a mover igual, al mismo sitio. Está pasando.

La flexibilidad no va a funcionar. Es una engañifa. Como la leche semidesnatada y los yogures con sabor a fruta. El virus se propaga veloz. Las muertes se han duplicado desde ayer en el Estado. Áraba supera las tasas de incidencia de Wuhan. No somos mejores ni más fuertes que los italianos. No hemos escuchado lo que nos dicen. !Qué desasosiego!

lunes, 30 de diciembre de 2019

Fue un atraco perfecto



Fue un golpe maestro dejarnos sin ganas de vencer.

                                                             Nos quedan garganta, puños y pies,,, ya pueden correr.

domingo, 18 de agosto de 2019

El cuerpo de las mujeres

En el cuerpo de las mujeres se está librando una guerra. Una guerra contra la libertad.

En esa guerra por la libertad las mujeres somos tropa de infantería, carne de cañón. Se nos utiliza de avanzadilla para lograr, empezando por la limitación de la libertad sexual o de vestimenta, el desembarco de ideas cada vez más retrógradas.

No es algo nuevo, me diréis. Es verdad, al menos desde los tiempos de la virgen-madre andamos las mujeres batallando con un relato oficial que pretende medirnos con lo imposible (ser madre sin dejar de ser virgen) para no acabar recluidas en una de las dos casillas: pura o puta.

Con mucha lucha, desgarro y sacrificios de muchas mujeres- y de algunos hombres- anteriores a nosotras, fuimos ganando espacio y respeto. Occidente no es el mejor mundo posible, pero es aquí y ahora donde las mujeres tenemos más derechos y más posibilidades de defendernos. Y de vivir en libertad.

Y, curiosamente, en este momento y en este lugar voces que se consideran a sí mismas progresistas y favorables al movimiento feminista, personas con eco en los medios, difunden ideas blanditas y confusas sobre lo que es aceptable o no, en cuestiones tan importantes como la imposición del velo, los vientres de alquiler o la legalización de la prostitución.

Que os parece que mezclo muchos temas... Pues yo diría que el tema es el mismo. Son batallas de la misma guerra. Y las proclamas que llaman a la alegre insumisión, a eso tan neoliberal de: "Que cada cual haga de su cuerpo lo que quiera", como si todas tuviéramos las mismas opciones de elegir, nos hacen mucho daño. A nosotras, pero sobre todo, a las que se están jugando la vida por defender esos derechos fundamentales que aquí parecen banales y, equivocadamente, asegurados.

¿Cómo puede una feminista occidental considerar el velo solo como un pañuelo identitario cuando Nasrin Sotoudeh es condenada a 38 años de cárcel y 148 latigazos?

Nos gusta ir de tolerantes pero el feminismo es una idea radical. Las feministas no podemos considerar respetables las ideologías (tradiciones, costumbres, religiones...) que nos maltratan o maltratan a nuestras semejantes. Todas formamos parte del mismo mundo. No caigamos en la frivolidad.


martes, 9 de julio de 2019

Mujer sin difusor

Esto va de una mujer con el pelo rizado - yo misma- que para secarse el cabello utiliza un difusor. Y del día que tuvo que salir de viaje sin el.
Fuera de nuestro entorno, de casita, somos más conscientes de nuestras dependencias, justamente porque lo que damos por sentado nos falta. No me refiero a tener cubiertas las necesidades básicas: agua potable, colchón, comida, retrete, papel higiénico... Si no a las otras: champú, hidratante, pasta dentífrica, secador con difusor. Esas cosas que acarreamos de origen a destino como un tesoro.
A estas alturas del texto ya habrá algún lector gracioso riéndose de mis banales preocupaciones (secador con difusión, !será boba!), Que sepan que sus burlas no me afectan. Las necesidades capilares de hombres y mujeres no son comparables.
La cuestión es que la viajera sin difusor se miró al espejo antes de salir hacia el aeropuerto y pensó que su melena rizada falsamente casual no iba a tener ese aspecto las próximas semanas y se percató de que su- nuestro- bienestar es frágil como una pompa de jabón.
!qué frivolidad!
Hay personas que sobreviven a guerras, al hambre, a terribles calamidades y enfermedades demoledoras y tú pierdes la serenidad por lo que no cabe en una maleta de turista!... Gora bihotzak!
Con las prioridades resueltas, facturada la maleta incompleta, no puede evitar un pellizco en la boca del estómago cuando la ve irse por la cinta. Llegaremos juntas o la primera relación con los locales será en un mostrador de reclamaciones?
Mantra para este viaje: solo tenemos lo que podemos perder en un naufragio. Cuidémonos.